El Santuario

1. Principio

Creemos que en los tiempos del Antiguo Testamento el servicio en el santuario constituía el centro de culto, primero en forma de tienda desmontable y luego como templo. El santuario terrenal se dividía en el atrio, el lugar santo y el lugar santísimo. En el atrio se presentaban los sacrificios. Hebreos 9:1-7. A través de la sangre de los sacrificios el pecado era transferido al santuario, el cual era, por lo tanto, contaminado. Los sacrificios que se hacían a causa del pecado, señalaban a Jesús, “… El Cordero de Dios que quita el pecados del mundo” (Juan 1:29). Los sacerdotes eran instrumentos escogidos como mediadores entre Dios y los seres humanos.

Una vez al año, en el gran día de la expiación, el santuario era purificado. El Sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo y asperjaba la sangre de la ofrenda por el pecado delante y sobre el arca del pacto. De esta manera se cumplían los requerimientos de la ley. Romanos 6:23. Después, como mediador, tomaba los pecados sobre sí y los llevaba afuera del santuario, donde eran colocados sobre un macho cabrío vivo el cual era llevado luego al desierto. Mediante este ceremonial se reconciliaba al pueblo, y el santuario era purificado. Levítico 16:15, 16, 20 – 22.

Este santuario en la tierra tenía su original en el cielo, en el cual Jesús es hoy el Sumo Sacerdote. Unicamente a través de su servicio mediador el creyente puede obtener el perdón, la justificación y la santificación. 1 Timoteo 2:5, 6; Hebreos 8:1-5; 9:11, 12, 15; Apocalipsis 11:19.

“El santuario en el cielo es el centro mismo de la obra de Cristo en favor de los hombres. Concierne a toda alma que vive e la tierra. Nos revela el plan de la redención, nos conduce hasta el fin mismo del tiempo y anuncia el triunfo final de la lucha entre la justicia y el pecado.

“La intercesión de Cristo por el hombre en el santuario celestial es tan esencial para el plan de salvación como lo fue su muerte en la cruz. Con su muerte dio principio a aquella obra para cuya conclusión ascendió al cielo después de su resurrección. Por la fe debemos entrar velo adentro, ‘donde entró por nosotros como precursor Jesús’ (Hebreos 6:20).” El Conflicto de los Siglos, 543.

2. Introducción

“Y hacerme han un santuario, y yo habitaré entre ellos” Éxodo 25:8. En este versículo se expresa el anhelo divino de mantener una relación estrecha con sus criaturas, para la cual reveló toda la información necesaria: “Conforme a todo lo que yo te mostrare, el diseño del tabernáculo … así lo haréis” Éxodo 25:9.

El tabernáculo que el Señor reveló correspondía al celestial como se describe en Hebreos 8:5; 9:9 “Los cuales sirven de bosquejo y sombra de las cosas celestiales, como fue respondido a Moisés cuando había de acabar el tabernáculo: Mira, dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte”; “Lo cual era figura de aquel tiempo presente …” .

“Los dos lugares santos hechos a mano, habían de ser ‘figura del verdadero’, ‘figuras de las cosas celestiales’ (Heb. 9:24, 23), es decir, una representación, en miniatura, del templo celestial donde Cristo, nuestro gran Sumo Sacerdote, después de ofrecer su vida como sacrificio, habría de interceder en favor de los pecadores.” Patriarcas y Profetas, 356.

3. Definición

“Y Jehová habló a Moisés, diciendo: En el primer día del mes primero harás levantar el tabernáculo, el tabernácuo del testimonio … la nube de Jehová estaba de día sobre el tabernáculo, y el fuego estaba de noche en él, a vista de toda la casa de Israel, en todas sus jornadas” Éxodo 40:1, 2, 38. La presencia de Dios entre su pueblo se visualizaba a través de la nube de día y el fuego de noche, sobre el tabernáculo.

“En conformidad a todas las cosas que Jehová había mandado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda la obra. Y vio Moisés toda la obra, y he aquí que la habían hecho como Jehová había mandado; y bendíjolos” Éxodo 39:42, 43. El Señor reveló a Moisés hasta el más mínimo detalle del tabernáculo, el cual se describe del siguiente modo:

• Longitud y anchura: Éxodo 27:18 = Aproximadamente 30 m x 60 m.

• Estructura: Éxodo 26:33; 40:6, 7 = Atrio, lugar santo y santísimo.

• Composición atrio: Éxodo 40:6, 7 = Altar de sacrificio y fuente.

• Composición del lugar santo: Éxodo 40:4, 5 = Candelabro, mesa de los panes y altar de incienso.

• Composición del lugar santísimo: Éxodo 26:33, 34 = Arca del testimonio.

“Los israelitas estaban peregrinando por el desierto, y el tabernáculo se preparó de modo que pudiese ser llevado de un lugar a otro; no obstante era una construcción de gran magnificencia. Sus paredes consistían en tablones ricamente revestidos de oro y asegurados en basas de plata, mientras que el techo se componía de una serie de cortinas o cubiertas, las de fuera de pieles, y las interiores de lino fino magníficamente recamado con figuras de querubines.

A más del atrio exterior, donde se encontraba el altar del holocausto, el tabernáculo propiamente dicho consistía en dos departamentos llamados el lugar santo y el lugar santísimo, separados por rica y magnífica cortina, o velo; otro velo semejante cerraba la entrada que conducía al primer departamento.

En el lugar santo se encontraba hacia el sur el candelabro, con sus siete lámparas que alumbraban el santuario día y noche; hacia el norte estaba la mesa de los panes de la proposición; y ante el velo que separaba el lugar santo del santísimo estaba el altar de oro para el incienso, del cual ascendía diariamente a Dios una nube de sahumerio junto con las oraciones de Israel.

En el lugar santísimo se encontraba el arca, cofre de madera preciosa cubierta de oro, depósito de las dos tablas de piedra sobre las cuales Dios había grabado la ley de los diez mandamientos.

Sobre el arca, a guisa de cubierta del sagrado cofre, estaba el propiciatorio, verdadera maravilla artística, coronada por dos querubines, uno en cada extremo y todo de oro macizo. En este departamento era donde se manifestaba la presencia divina en la nube de gloria entre los querubines.

Después que los israelitas se hubieron establecido en Canaán el tabernáculo fue reemplazado por el templo de Salomón, el cual, aunque edificio permanente y de mayores dimensiones, conservaba las mismas proporciones y el mismo amueblado. El santuario subsistió así -menos durante el plazo en que permaneció en ruinas en tiempo de Daniel- hasta su destrucción por los romanos, en el año 70 de nuestra era.” El Conflicto de los Siglos, 465, 466.

4. Características

El tabernáculo reunía una serie de características que lo convertían en el centro de culto al verdadero Dios:

• Servicio diario

 “Y esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día, sin intermisión. Ofrecerás un cordero a la mañana y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde” Éxodo 29:38, 39. El tabernáculo se encontraba diariamente en actividad, pues el servicio diario implicaba ofrendas matutinas y vespertinas, además de toda una serie de ofrendas que aportan las personas individualmente.

• Servicio anual

 “Y esto tendréis por estatuto perpetuo, para expiar a los hijos de Israel de todos sus pecados una vez en el año …” Éxodo 16:34. El Señor estableció el día de la expiación como un festividad especial, en la que se purificaba el santuario, así como a cauda uno de los miembros de su pueblo, de los pecados cometidos a lo largo de todo el año.

• Personal

 “Y tú allega a tí a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes …” Éxodo 28:1. El Señor eligió a la tribu de Leví paraque se dedicará a servir en el santuario, pero de la familia de Aarón procederían los sacerdotes que ministrarían en el tabernáculo.

“El sacrificio de animales fue ordenado por Dios para que fuese para el hombre un recuerdo perpetuo, un penitente reconocimiento de su pecado y una confesión de su fe en el Redentor prometido. Tenía por objeto manifestar a la raza caída la solemne verdad de que el pecado era lo que causaba la muerte.” Patriarcas y Profetas, 54.

5. Referencias

Cada uno de los servicios, utensilios, animales, rituales y ofrendas tenían un significad espíritual muy profundo:

• Altar del sacrificio = Muerte de Cristo en la cruz

 “Y hallado en la condición como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” Filipenses 2:8.

• Ofrenda = Cristo

 “…ve Juan a Jesús … y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo” Juan 1:29.

• Sumo Sacerdote = Cristo

 “…Juró el Señor … tú eres sacerdote eternamente …Tanto de mejor testamento es hecho fiador Jesús” Hebreos 7:21, 22.

• Fuente = Purificación por agua = Bautismo

 “Y Jesús, después que fue bautizado subió luego del agua, y he aquí los cielos fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él” Mateo 3:16.

• Candelabro = Luz espíritual = Cristo

 “Y hablóles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo” Juan 8:12.

• Panes = Pan espíritual = Cristo

 “Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida …” Juan 6:35.

• Incienso = Oraciones

 “Y otro ángel vino, y se paró delante del altar, teniendo un incensario de oro; y le fue dado mucho incienso para que lo añadiese a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono” Apocalipsis 8:3.

• Ley de Dios = Carácter de Dios

 “Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas” Éxodo 32:16.

“No hay palabras que puedan describir la gloria de la escena que se veía dentro del santuario, con sus paredes doradas que reflejaban la luz de los candeleros de oro, los brillantes colores de las cortinas ricamente bordadas con sus relucientes ángeles, la mesa y el altar del incienso refulgentes de oro; y más allá del segundo velo, el arca sagrada, con sus querubines místicos, y sobre ella la santa “shekinah,” manifestación visible de la presencia de Jehová; pero todo esto era apenas un pálido reflejo de las glorias del templo de Dios en el cielo, que es el gran centro de la obra que se hace en favor de la redención del hombre.” Patriarcas y Profetas, 362.

6. Comentarios

“No sólo el santuario mismo, sino también el ministerio de los sacerdotes, debía servir “de bosquejo y sombra de las cosas celestiales.” (Heb. 8: 5.) Por eso era de suma importancia; y el Señor, por medio de Moisés, dio las instrucciones más claras y precisas acerca de cada uno de los puntos de este culto simbólico.

El ministerio del santuario consistía en dos partes: un servicio diario y otro anual. El servicio diario se efectuaba en el altar del holocausto en el atrio del tabernáculo, y en el lugar santo; mientras que el servicio anual se realizaba en el lugar santísimo.

Ningún ojo mortal excepto el del sumo sacerdote debía mirar el interior del lugar santísimo. Sólo una vez al año podía entrar allí el sumo sacerdote, y eso después de la preparación más cuidadosa y solemne. Temblando, entraba para presentarse ante Dios, y el pueblo en reverente silencio esperaba su regreso, con los corazones elevados en fervorosa oración para pedir la bendición divina.

Ante el propiciatorio, el sumo sacerdote hacia expiación por Israel; y en la nube de gloria, Dios se encontraba con él.

Si su permanencia en dicho sitio duraba más del tiempo acostumbrado, el pueblo sentía temor de que, a causa de los pecados de ellos o de él mismo, le hubiese muerto la gloria del Señor.

El servicio diario consistía en el holocausto matutino y el vespertino, en el ofrecimiento del incienso en el altar de oro y de los sacrificios especiales por los pecados individuales. Además, había sacrificios para los sábados, las lunas nuevas y las fiestas especiales.

Cada mañana y cada tarde, se ofrecía sobre el altar un cordero de un año, con las oblaciones apropiadas de presentes, para simbolizar la consagración diaria a Dios de toda la nación y su constante dependencia de la sangre expiatoria de Cristo.

Dios les indicó expresamente que toda ofrenda presentada para el servicio del santuario debía ser “sin defecto.” (Exo. 12: 5.) Los sacerdotes debían examinar todos los animales que se traían como sacrificio, y rechazar los defectuosos. Sólo una ofrenda “sin defecto” podía simbolizar la perfecta pureza de Aquel que había de ofrecerse como “cordero sin mancha y sin contaminación.” (1 Ped. 1: 19.)

El apóstol Pablo señala estos sacrificios como una ilustración de lo que los seguidores de Cristo han de llegar a ser. Dice: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro racional culto.” (Rom. 12: 1.)

Hemos de entregarnos al servicio de Dios, y debiéramos tratar de hacer esta ofrenda tan perfecta como sea posible. Dios no quedará satisfecho sino con lo mejor que podamos ofrecerle. Los que le aman de todo corazón, desearán darle el mejor servicio de su vida, y constantemente tratarán de poner todas las facultades de su ser en perfecta armonía con las leyes que nos habilitan para hacer la voluntad de Dios.

Al presentar la ofrenda del incienso, el sacerdote se acercaba más directamente a la presencia de Dios que en ningún otro acto de los servicios diarios. Como el velo interior del santuario no llegaba hasta el techo del edificio, la gloria de Dios, que se manifestaba sobre el propiciatorio, era parcialmente visible desde el lugar santo. Cuando el sacerdote ofrecía incienso ante el Señor, miraba hacia el arca; y mientras ascendía la nube de incienso, la gloria divina descendía sobre el propiciatorio y henchía el lugar santísimo, y a menudo llenaba tanto las dos divisiones del santuario que el sacerdote se veía obligado a retirarse hasta la puerta del tabernáculo.

Así como en ese servicio simbólico el sacerdote miraba por medio de la fe el propiciatorio que no podía ver, así ahora el pueblo de Dios ha de dirigir sus oraciones a Cristo, su gran Sumo Sacerdote, quien invisible para el ojo humano, está intercediendo en su favor en el santuario celestial.

El incienso, que ascendía con las oraciones de Israel, representaba los méritos y la intercesión de Cristo, su perfecta justicia, la cual por medio de la fe es acreditada a su pueblo, y es lo único que puede hacer el culto de los seres humanos aceptable a Dios.

Delante del velo del lugar santísimo, había un altar de intercesión perpetua; y delante del lugar santo, un altar de expiación continua. Había que acercarse a Dios mediante la sangre y el incienso, pues estas cosas simbolizaban al gran Mediador, por medio de quien los pecadores pueden acercarse a Jehová, y por cuya intervención tan sólo puede otorgarse misericordia y salvación al alma arrepentida y creyente.

Mientras de mañana y de tarde los sacerdotes entraban en el lugar santo a la hora del incienso, el sacrificio diario estaba listo para ser ofrecido sobre el altar de afuera, en el atrio. Esta era una hora de intenso interés para los adoradores que se congregaban ante el tabernáculo. Antes de allegarse a la presencia de Dios por medio del ministerio del sacerdote, debían hacer un ferviente examen de sus corazones y luego confesar sus pecados. Se unían en oración silenciosa, con los rostros vueltos hacia el lugar santo. Así sus peticiones ascendían con la nube de incienso, mientras la fe aceptaba los méritos del Salvador prometido al que simbolizaba el sacrificio expiatorio.

Las horas designadas para el sacrificio matutino y vespertino se consideraban sagradas, y llegaron a observarse como momentos dedicados al culto por toda la nación judía. Y cuando en tiempos posteriores los judíos fueron diseminados como cautivos en distintos países, aun entonces a la hora indicada dirigían el rostro hacía Jerusalén, y clavaban sus oraciones al Dios de Israel. En esta costumbre, los cristianos tienen un ejemplo para su oración matutina y vespertina. Si bien Dios condena la mera ejecución de ceremonias que carezcan del espíritu de culto, mira con gran satisfacción a los que le aman y se postran de mañana y tarde, para pedir el perdón de los pecados cometidos y las bendiciones que necesitan.

El pan de la proposición se conservaba siempre ante la presencia del Señor como una ofrenda perpetua. De manera que formaba parte del sacrificio diario, y se llamaba “el pan de la proposición” o el pan de la presencia, porque estaba siempre ante el rostro del Señor. (Exo. 25: 30.) Era un reconocimiento de que el hombre depende de Dios tanto para su alimento temporal como para el espiritual, y de que se lo recibe únicamente en virtud de la mediación de Cristo. En el desierto Dios había alimentado a Israel con el pan del cielo, y el pueblo seguía dependiendo de su generosidad, tanto en lo referente a las bendiciones temporales como a las espirituales. El maná, así como el pan de la proposición, simbolizaba a Cristo, el pan viviente, quien está siempre en la presencia de Dios para interceder por nosotros. El mismo dijo: “Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo.” (Juan 6: 48-51.) Sobre el pan se ponía incienso. Cuando se cambiaba cada sábado, para reemplazarlo por pan fresco, el incienso se quemaba sobre el altar como recordatorio delante de Dios.” Patriarcas y Profetas, 365 – 368.

7. Conclusión

“Al acercarse a la cruz del Calvario, se ve allí un amor sin paralelo. Cuando por fe os aferráis al significado del sacrificio, os veis como pecadores condenados por la ley quebrantada. Esto es arrepentimiento. Cuando venís con corazón humilde, encontráis perdón, pues Cristo Jesús está representado como estando continuamente ante el altar, donde ofrece momento tras momento el sacrificio por los pecados del mundo. Es ministro del verdadero tabernáculo que el Señor levantó y no hombre. Las sombras simbólicas del tabernáculo judío no poseen más virtud alguna. No debe realizarse más una expiación simbólica, diaria y anual. Pero el sacrificio expiatorio efectuado por un mediador es esencial debido a que se cometen pecados continuamente. Jesús está oficiando en la presencia de Dios, ofreciendo su sangre derramada como si hubiera sido la de un cordero sacrificado. Jesús presenta la oblación ofrecida por cada ofensa y cada falta del pecador.

Cristo, nuestro Mediador, y el Espíritu Santo están intercediendo constantemente en favor del hombre, pero el Espíritu no ruega por nosotros como lo hace Cristo, quien presenta su sangre derramada desde la fundación del mundo. El Espíritu actúa sobre nuestro corazón instándonos a la oración y al arrepentimiento, a la alabanza y al agradecimiento. La gratitud que fluye de nuestros labios es el resultado de la acción del Espíritu sobre las cuerdas del alma en santos recuerdos que despiertan la música del corazón.

Los servicios religiosos, las oraciones, la alabanza, la confesión arrepentida del pecado ascienden desde los verdaderos creyentes como incienso ante el santuario celestial, pero al pasar por los canales corruptos de la humanidad, se contaminan de tal manera que, a menos que sean purificados por sangre, nunca pueden ser de valor ante Dios.

No ascienden en pureza inmaculada, y a menos que el Intercesor, que está a la diestra de Dios, presente y purifique todo por su justicia, no son aceptables ante Dios. Todo el incienso de los tabernáculos terrenales debe ser humedecido con las purificadoras gotas de la sangre de Cristo.

El sostiene delante del Padre el incensario de sus propios méritos, en los cuales no hay mancha de corrupción terrenal. Recoge en ese incensario las oraciones, la alabanza y las confesiones de su pueblo, y a ellas les añade su propia justicia inmaculada.

Luego, perfumado con los méritos de la propiciación de Cristo, asciende el incienso delante de Dios plena y enteramente aceptable. Así se obtienen respuestas benignas.

Ojalá comprendieran todos que toda obediencia, todo arrepentimiento, toda alabanza y todo agradecimiento deben ser colocados sobre el fuego ardiente de la justicia de Cristo. La fragancia de esa justicia asciende como una nube en torno del propiciatorio.” 1 Mensajes Selectos, 404, 405.

El Juramento

1. Principio

Creemos de acuerdo a la Palabra de Dios que un juramento falso o innecesario es abominable a Dios. Mateo 5:34-37; Santiago 5.12.

Generalmente la palabra del verdadero creyente es, “Si, si; no, no”. Sin embargo, en concordancia con el Evangelio, el juramento necesario, es decir, llamar a Dios como testigo que lo que se ha dicho es la verdad, es permitido por Dios. Romanos 1:9; Deuteronomio 6:13; El Discurso Maestro de Jesucristo, 58 – 61.

2. Introducción

“… No juréis en ninguna manera: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; no por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer un cabello blanco o negro” Mateo 5:34-36. Es interesante tomar en consideración los siguientes aspectos que el Señor Jesús presenta como inapropiados para ser utilizados como garantía de juramento:

• ‘por el cielo’ ya que pertenece a Dios y en el se encuantra su ‘trono’.

• ‘por la tierra’ ya que pertenece a Dios y en ella se encuentra ‘el estrado de sus pies’.

• ‘ni por Jerusalem’ ya que pertenece a Dios y es ‘la ciudad del gran Rey’.

• ‘Ni por tu cabeza’ ya que pertenece a Dios y no ‘puedes hacer’ que nada cambie en ti mismo.

Analizado estos cuatro puntos se puede llegar a las siguientes conclusiones:

1. Jesús no permitió jurar por ningún elemento natural: cielo o tierra.

2. Jesús no permitió jurar por ningún elemento material: ciudad.

3. Jesús no permitió jurar por ningún ser humano: uno mismo.

“Todo proviene de Dios. No tenemos nada que no hayamos recibido; además, no tenemos nada que no haya sido comprado para nosotros por la sangre de Cristo. Todo lo que poseemos nos llega con el sello de la cruz, y ha sido comprado con la sangre que es más preciosa que cuanto puede imaginarse, porque es la vida de Dios. De ahí que no tengamos derecho de empeñar cosa alguna en juramento, como si fuera nuestra, para garantizar el cumplimiento de nuestra palabra.” El Discurso Maestro de Jesucristo, 59, 60.

3. Definición

“Porque prometiendo Dios a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo” Hebreros 6:13. El sentido del juramento se encuentra claramente específicado en esta cita bíblica, ya que incluye los siguientes puntos:

• Confirmación cierta de una declaración.

• Autoridad máxima como aval.

• Seguridad plena de cumplimiento.

• Garantía absoluta de realización.

• Veracidad incuestionable de la declaración.

Una ampliación de estos pensamientos se confirman en Apocalipsis 10:6 “Y juró por el que vive para siempre jamás, que ha criado el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, …” . En las Sagradas Escrituras se citan razones que justifican el juramento en nombre de Dios.

1. Eternidad de Dios: Atemporalidad, no depende del tiempo.

2. Dios como Creador: Todo lo pertenece porque todo lo ha creado.

 “Porque los hombres ciertamente por el mayor que ellos juran; y el fin de todas sus controversias es el juramento para confirmación. Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpusó juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, los que nos acogemos a trabarnos de la esperanza propuesta. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma , y que entra hasta dentro del velo. Donde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho Pontífice eternalmente según el orden de Melchisedec” Hebreos 6:17-20.

3. Inmutabilidad del consejo divino: Invariables declaraciones divinas.

4. Comunicación de seguridad y firmeza divinas: Indubitable cumplimiento de las declaraciones divinas.

5. Confirmación de la esperanza y promesa del plan de salvación: Jesús como Salvador y Mediador.

 “El Señor Jehová juró por su santidad…” Amos 4:2.

6. Santidad: Rasgos distintivos e inherente de la Divinidad.

 “Juró Jehová por su mano derecha, y por el brazo de su fortaleza…” Isaías 62:8

7. Omnipotencia: Poder y fortaleza divinos.

“Los judíos entendían que el tercer mandamiento prohibía el uso profano del nombre de Dios; pero se creían libres para pronunciar otros juramentos. Prestar juramento era común entre ellos. Por medio de Moisés se les prohibió jurar en falso; pero tenían muchos artificios para librarse de la obligación que entraña un juramento. No temían incurrir en lo que era realmente blasfemia ni les atemorizaba el perjurio, siempre que estuviera disfrazado por algún subterfugio técnico que les permitiera eludir la ley.

Jesús condenó sus prácticas, y declaró que su costumbre de jurar era una transgresión del mandamiento de Dios.

Pero el Salvador no prohibió el juramento judicial o legal en el cual se pide solemnemente a Dios que sea testigo de que cuanto se dice es la verdad, y nada más que la verdad.

El mismo Jesús, durante su juicio ante el Sanedrín, no se negó a dar testimonio bajo juramento.

Dijo el sumo sacerdote: “Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios”.

Contestó Jesús: “Tú lo has dicho”. Si Cristo hubiera condenado en el Sermón del Monte el juramento judicial, en su juicio habría reprobado al sumo sacerdote y así, para provecho de sus seguidores, habría corroborado su propia enseñanza.” El Discurso Maestro de Jesucristo, 60.

4. Características

La Palabra de Dios presenta diferentes ejemplos del uso que las personas dan al juramento:

• Fidelidad a la palabra comprometida en nombre de Dios, Creador.

 “Y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra que no has de tomar mujer para mi hijo de las hijas de los Cananeos …” Génesis 24:3.

• Inviolabilidad de la palabra compro-metida en nombre de Dios, Dirigente de la nación.

 “…hemos jurado por Jehová Dios de Israel; por tanto, ahora no les podemos tocar” Josué 9:19.

• Vinculación fraternal en la misma fe en nombre de Dios: Máxima autoridad espiritual.

 “…ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová sea entre mí y ti, entre mi simiente y la simiente tuya, para siempre” 1 Samuel 20:42.

• Revelación de la verdad en nombre de Dios: Juez supremo.

 “… y viniere el juramento delante de tu altar en esta casa; tú oirás desde el cielo, y obrarás, y juzgarás a tus siervos, condenando al impío, tornando su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo para darle conforme a su justicia” 1 Reyes 8:31, 32.

• Solicitud de declaración veraz en nombre de Dios: Testigo divino.

 “…Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios. Jesús le dijo: Tú lo has dicho: y aun os digo, que desde ahora habéis de ver al Hijo del hombre sentado a la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo” Mateo 26:63, 64.

“A muchos que no temen engañar a sus semejantes se les ha enseñado que es una cosa terrible mentir a su Hacedor, y el Espíritu Santo les ha hecho sentir que es así. Cuando están bajo juramento, se les recuerda que no declaran sólo ante los hombres, sino también ante Dios; que si mienten, ofenden a Aquel que lee el corazón y conoce la verdad. El conocimiento de los castigos terribles que recibió a veces este pecado tiene sobre ellos una influencia restrictiva.

Si hay alguien que puede declarar en forma consecuente bajo juramento, es el cristiano. Vive continuamente como en la presencia de Dios, seguro de que todo pensamiento es visible a los ojos del Ángel con quien tenemos que ver; y cuando ello le es requerido legalmente, le es lícito pedir que Dios sea testigo de que lo que dice es la verdad, y nada más que la verdad.” El Discurso Maestro de Jesucristo, 60, 61.

5. Referencias

A continuación se presentan un serie de ejemplos correspondientes a modos equivocados de jurar:

• “Ay de vosotros, guías ciegos! Que decís: Cualquiera que jurare por el templo es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es” Mateo 23:16.

• “Y: Cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él, deudor es.” Mateo 23:18.

• “Mas sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por cielo, ni por la tierra, ni por cualquier juramento …porque no caigáis en condenación” Santiago 5:12.

• “¿Cómo te he de perdonar por esto? Sus hijos me dejaron, y juraron por lo que no es Dios …” Jeremías 5:7.

“Jesús enunció un principio que haría inútil todo juramento. Enseña que la verdad exacta debe ser la ley del hablar. ‘Sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede’.

Estas palabras condenan todas las frases e interjecciones insensatas que rayan en profanidad. Condenan los cumplidos engañosos, el disimulo de la verdad, las frases lisonjeras, las exageraciones, las falsedades en el comercio que prevalecen en la sociedad y en el mundo de los negocios. Enseñan que nadie puede llamarse veraz si trata de aparentar lo que no es o si sus palabras no expresan el verdadero sentimiento de su corazón.” El Discurso Maestro de Jesucristo, 61.

6. Comentarios

“Todo cuanto hacen los cristianos debe ser transparente como la luz del sol. La verdad es de Dios; el engaño, en cada tina de sus muchas formas, es de Satanás; el que en algo se aparte de la verdad exacta, se somete al poder del diablo. Pero no es fácil ni sencillo decir la verdad exacta.

No podemos decirla a menos que la sepamos; y ¡cuántas veces las opiniones preconcebidas, el prejuicio mental, el conocimiento imperfecto, los errores de juicio impiden que tengamos una comprensión correcta de los asuntos que nos atañen! No podemos hablar la verdad a menos que nuestra mente esté bajo la dirección constante de Aquel que es verdad.

Por medio del apóstol Pablo, Cristo nos ruega: “Sea vuestra palabra siempre con gracia”. “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes”.* A la luz de estos pasajes vemos que las palabras pronunciadas por Cristo en el monte condenan la burla, la frivolidad y la conversación impúdica. Exigen que nuestras palabras sean no solamente verdaderas sino también puras.

Quienes hayan aprendido de Cristo no tendrán participación “en las obras infructuosas de las tinieblas”. En su manera de hablar, tanto como en su vida, serán sencillos, sinceros y veraces porque se preparan para la comunión con los santos en cuyas “bocas no fue hallada mentira”.” El Discurso Maestro de Jesucristo, 61, 62.

7. Conclusión

“Vi que si hay en la tierra alguien que pueda testificar bajo juramento en forma consecuente, ese tal es el creyente. El vive a la luz del rostro de Dios. Se fortifica en su fortaleza. Y cuando la ley debe decidir asuntos de importancia, no hay quien pueda apelar con tanto acierto a Dios como el creyente. El ángel me ordenó notar que Dios jura por si mismo. (Gén. 22:16; Heb. 6:13, 17.) Juró a Abraham (Gén. 26:3), a Isaac (Sal. 105: 9; Jer. 11:5), y a David (Sal. 132:11; Hech. 2:30) Dios exigió de los hijos de Israel un juramento entre hombre y hombre. (Ex. 22:10, 11.) Jesús se sometió al juramento en la hora de su juicio. El sumo sacerdote le dijo: “Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.” (Mat. 26:63) Jesús le contestó: “Tú lo has dicho.” 75 (Vers. 64.) Si Jesús, en sus enseñanzas a los discípulos, se hubiese referido al juramento judicial, habría reprendido al sumo sacerdote, y puesto en práctica sus enseñanzas para beneficio de sus discípulos que estaban presentes. A Satanás le ha agradado que algunos hayan considerado el juramento en forma errónea; porque le ha dado oportunidad de oprimirles y quitarles el dinero de su Señor. Los mayordomos de Dios deben ser más prudentes, trazar sus planes y prepararse para resistir a los designios de Satanás; porque él hará mayores esfuerzos que nunca antes.” 1 Joyas de los Testimonios, 75, 76.

Las Autoridades

1. Principio

Creemos que las autoridades son ordenadas por Dios, y como ministros de Dios, tienen el deber de proteger el bien y castigar el mal. Romanos 13:3, 4.

Por lo tanto, nos sentimos obligados a cumplir nuestros deberes hacia ellas, mientras no seamos obligados a transgredir los mandamientos de Dios. Hechos 4:19; 5:29.

Jesús dijo: “Dad a César lo que es de César” (Mateo 22:21), y de acuerdo con esto, pagamos nuestros impuestos y contribuciones.

Creemos, además, que es necesario orar por las autoridades para que reine la paz y el orden entre los seres humanos; de modo que cada uno tenga libertad de vivir conforme a su fe, y la proclamación del Evangelio de Cristo no sea obstaculizada. 1 Timoteo 2:1, 2.

De acuerdo al sexto mandamiento, “No matarás” (Éxodo 20:13), y la doctrina de Jesús, no podemos, como seguidores suyos, tomar parte en ningún plan político, rebelión, derramamiento de sangre o guerra.

2. Introducción

„Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo… Pero si haces lo malo, teme; porque no es vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo” Romanos 13:3, 4.

Estos versículos presentan a las autoridades que gobiernan los diferentes países que forman esta tierra con un propósito de existencia específico: combatir el mal, ya que han como tales deben reconocer su establecimiento por decisión divina: “…las que hay, por Dios han sido establecidas” Romanos 13:1.

El Señor expuso claramente dos niveles diferentes de autoridad: “Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios” Mateo 22:21.

Es muy importante conocer la prioridad de una sobre otra, lo cual se presenta claramente: “Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” Mateo 4:10. Así pues, la importancia de una sobre otra es obvia; la autoridad divina es la más elevada y sublime.

“Nuestra obra no consiste en atacar al gobierno sino en preparar a un pueblo que pueda estar en pie en el gran día del Señor.

Cuantos menos ataques hagamos contra las autoridades, tanto más haremos la obra por Dios.” Manuscrito ll7a, 1901.

3. Definición

“Toda alma se someta a las potestades superiores; porque no hay potestad sino de Dios; y las que son, de Dios son ordenadas” Romanos 13:1.

Las autoridades gubernamentales se encuentran bajo las ordenanzas divinas ya que existen porque Dios así lo ha previsto.

Las autoridades son definidas en las Sagradas Escrituras como: “…sierva de Dios para tu bien” Romanos 13:4, “…sierva de Dios, vengadora para castigo al que hace lo malo” Romanos 13:4 y “son siervos de Dios que sirven a esto mismo” Romanos 13:6.

Así pues, su función es muy clara:

• ‘sierva de Dios’ = Establecida por Dios para servirle.

• ‘para tu bien’ = Establecida para hacer el bien a los que obran el bien.

• ‘castigo al que hace lo malo’ = Establecida para reprimir y corregir el mal.

• ‘sirven’ = Establecida para servir al bien de todos.

“No es prudente censurar continuamente lo que están haciendo los gobernantes. Nuestra obra no consiste en atacar a los individuos o las instituciones. Debemos ejercer gran cuidado para no ser interpretados como opositores a las autoridades civiles. Es verdad que nuestra guerra es agresiva, pero nuestras armas deben basarse en un claro “Así dice Jehová.” Nuestra obra consiste en preparar un pueblo que subsista en el gran día de Dios. No debemos desviarnos y entrar en cosas que estimularán la controversia, ni despertar antagonismo en los que no son de nuestra fe.” 6 Testimonios, 394.

4. Características

Es importante tomar en consideración el comportamiento que las Sagradas Escrituras recomiendan ante las autoridades:

1. Obediencia y Servicio

 “Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra” Tito 3:1.

2. Honra

 “…Honrad al rey” 1 Pedro 2:17.

3. Consideración y Cumplimiento

 “Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto, al que honra, honra” Romanos 13:6, 7.

Siendo esta la actitud que todo cristiano debe mantener ante las autoridades, éstas deben cumplir sus funciones fielmente, las cuales no incluyen ninguna ordenanza que imponga principios religiosos contrarios a las Sagradas Escrituras, tal como describe Hechos 4:18 “Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús” Esta orden era contraria a la impartida por Cristo: “…Id por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura” Marcos 16:15. Los discípulos contestaron directamente a la prohibición del siguiente modo: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” Hechos 4:29. Así pues, cuando la autoridad humana intenta colocarse sobre la divina, la elección debe ser clara: primero servir a Dios, ya que El se encuentra sobre ésta, tal como se describe en Eclesiastés 5:8 “…porque sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos”.

“Dios no violenta nunca la conciencia; pero Satanás recurre constantemente a la violencia para dominar a aquellos a quienes no puede seducir de otro modo. Por medio del temor o de la fuerza procura regir la conciencia y hacerse tributar homenaje. Para conseguir esto, obra por medio de las autoridades religiosas y civiles y las induce a que impongan leyes humanas contrarias a la ley de Dios.” El Conflicto de los Siglos, 650

5. Referencias

En la Palabra de Dios se encuentran varios ejemplos de comportamientos a seguir en caso de confrontación entre las autoridades gubernamentales y las ordenanzas divinas:

• Tres jóvenes hebreos

a) Orden real: “…os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado…” Daniel 3:5.

b) Orden divina: “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen… No te inclinarás… ni las honrarás…” Éxodo 20:3-5.

c) Decisión humana: “¡Oh Nabucodonosor, no hemos menester responderte sobre este asunto! He aquí que existe nuestro Dios, a quien nosotros servimos; él tiene poder para librarnos del horno ardiendo en fuego; y de tu mano, oh rey, él nos librará! Y aunque no … a tus dioses nosotros no daremos culto, ni adoraremos la imagen de oro que tú has hecho levantar” Daniel 3:16-18.

• Mardoqueo

a) Orden gubernamental: “Hay un pueblo esparcido … y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, … escríbase que sean destruídos…” Esther 3:8,9.

b) Orden divina: “Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y sus testimonios, y sus estatutos, que … he mandado” Deuteronomio 6:17.

c) Comportamiento humano: “Porque si absolutamente callares en este tiempo, respiro y liberación tendrán los judíos de otra parte …Y Esther dijo …: Ve, junta a todos los judíos … y ayunad … y no camáis ni bebáis en tres días, noche ni día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y así entraré al rey … y si perezco, que perezca” Esther 3:14-16.

“La corrupción política está destruyendo el amor a la justicia y el respeto a la verdad; y hasta en los Estados Unidos de la libre América, se verá a los representantes del pueblo y a los legisladores tratar de asegurarse el favor público doblegándose a las exigencias populares por una ley que imponga la observancia del domingo. La libertad de conciencia que tantos sacrificios ha costado no será ya respetada. En el conflicto que está por estallar veremos realizarse las palabras del profeta: “Airóse el dragón contra la mujer, y se fue para hacer guerra contra el residuo de su simiente, los que guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesús.” (Apocalipsis 12: 17, V.M.).” El Conflicto de los Siglos, 651.

6. Comentarios

“Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. (Hech. 4: 19, 20).

El día siguiente al de la curación del cojo [Hech. 3] Anás y Caifás, con los otros signatarios del templo, se reunieron para juzgar la causa, y los presos [Pedro y Juan] fueron traídos delante de ellos.

En aquel mismo lugar, y en presencia de algunos de aquellos hombres, Pedro había negado vergonzosamente a su Señor. De esto se acordó muy bien al comparecer en juicio. Entonces se le deparaba ocasión de redimir su cobardía…

Pero el Pedro que negó a Cristo en la hora de su más apremiante necesidad era impulsivo y confiado en sí mismo, muy diferente del Pedro que comparecía en juicio ante el Sanedrín. Desde su caída se había convertido.

Ya no era orgulloso y arrogante, sino modesto y desconfiado de sí mismo. Estaba lleno del Espíritu Santo, y con la ayuda de este poder resolvió lavar la mancha de su apostasía honrando el Nombre que una vez había negado…

El principio que los discípulos sostuvieron valientemente cuando, en respuesta a la orden de no hablar más en el nombre de Jesús, declararon: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes a vosotros que a Dios”, es el mismo que los adherentes del Evangelio lucharon por mantener en los días de la Reforma…

En nuestros días debemos sostener firmemente este principio. El estandarte de la verdad y de la libertad religiosa sostenido en alto por los fundadores de la iglesia evangélica y por los testigos de Dios durante los siglos que desde entonces han pasado, ha sido, para este último conflicto, confiado a nuestras manos…

Hemos de reconocer los gobiernos humanos como instituciones ordenadas por Dios mismo, y enseñar la obediencia a ellos como un deber sagrado, dentro de su legítima esfera. Pero cuando sus demandas estén en pugna con las de Dios, hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres. La Palabra de Dios debe ser reconocida sobre toda otra legislación humana.

Un “Así dice Jehová” no ha de ser puesto a un lado por un “Así dice la iglesia” o un “Así dice el estado”. La corona de Cristo ha de ser elevada por sobre las diademas de los potentados terrenales.” Los Hechos de los Apóstoles, 51, 55, 56.

7. Conclusión

“Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre. (Dan. 6: 16).

Daniel tenía un cargo elevado. La hueste acusadora de ángeles malos soliviantó la envidia y los celos de los gobernadores y príncipes… Esos agentes de Satanás trataron de hacer de su fidelidad a Dios la causa de su destrucción…

El rey no estaba al tanto de la sutil maquinación preparada contra Daniel. Con pleno conocimiento del decreto del rey, Daniel aún se inclina delante de Dios, “abiertas las ventanas”. Considera la oración a Dios de tan gran importancia que preferiría sacrificar su vida antes que abandonarla (Testimonies, tomo 1, págs. 295, 296).

Dios no impidió a los enemigos de Daniel que le echasen al foso de los leones. Permitió que hasta allí cumpliesen su propósito los malos ángeles y los hombres impíos; pero lo hizo para recalcar tanto más la liberación de su siervo y para que la derrota de los enemigos de la verdad y de la justicia fuese más completa… Mediante el valor de un solo hombre que prefirió seguir la justicia antes que las conveniencias, Satanás iba a quedar derrotado y el nombre de Dios iba a ser ensalzado y honrado.

Temprano por la mañana siguiente, el rey Darío se dirigió apresuradamente al foso, “llamó a voces a Daniel con voz triste; y… dijo… Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?”

La voz del profeta contestó. “Oh rey, para siempre vive. El Dios mío envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen mal…”.

En el foso de los leones Daniel fue el mismo que cuando actuaba delante del rey como presidente de los ministros de estado y como profeta del Altísimo. Un hombre cuyo corazón se apoya en Dios será en la hora de su prueba el mismo que en la prosperidad, cuando sobre él resplandece la luz y el favor de Dios y de los hombres… El poder que está cerca para librar del mal físico o de la angustia está también cerca para salvar del mal mayor, para hacer posible que el siervo de Dios mantenga su integridad en todas las circunstancias y triunfe por la gracia divina.” Profetas y Reyes, 399, 400.

La Reforma Pro-salud

1. Principio

Creemos que Dios creó perfecto al ser humano. Cuerpo, alma y espíritu pertenecen al Señor, y es su voluntad que las personas gocen de salud espiritual, mental y corporal. Por lo tanto, es nuestro deber observar las reglas divinas de salud, no sólo para nuestro bienestar, sino para poder servir mejor a la humanidad. Lucas 9:2; 1 Tesalonicenses 5:23, 24.

“La reforma pro salud es uno de los ramos de la gran obra que debe preparar un pueblo para la venida del Señor. Está tan estrechamente unida con el triple mensaje angélico como la mano con el cuerpo.” Counsels on Health, 20, 21.

Cuando el Creador asignó al ser humano su alimentación en el Paraíso, indicó cuál era la mejor base para ésta, a saber, la vegetariana. Los cereales, las frutas y los frutos oleaginosos forman la alimentación elegida por nuestro Creador. Génesis 1:29. Más tarde se añadieron las verduras. Génesis 3:18. Por lo tanto, nos abstenemos de todo tipo de carnes (incluyendo aves, pescado y otras). Además, evitamos el consumo de bebidas alcohólicas y con cafeína (por ejemplo: bebidas de Cola), condimentos fuertes, quesos rancios y fétidos, café, té negro, tabaco, y todo tipo de estupefacientes. Desaconsejamos el uso combinado de leche y azúcar. 1 Corintios 6:19, 20.

Como creyentes adventistas recibimos también, en relación al mantenimiento de nuestra salud, mucha luz a través de los Testimonios del Espíritu de Profecía. En primera línea tenemos que mantener nuestro cuerpo saludable a través de productos alimenticios sanos, que fueron establecidos para la primera pareja humana, y mediante la aplicación de remedios naturales.

Pero si nos hemos enfermado a causa de influencias externas e insalubres, equivocada manera de vivir previamente, estrés y otros factores de la vida moderna, y, necesitamos la ayuda médica, entonces deberíamos consultar, si fuera posible, a un médico creyente. Especialmente en tales situaciones podemos apoyarnos en la promesa que Dios, el Señor, es nuestro médico y nos puede realmente ayudar y sanar. Se deben usar medicamentos sólo en casos de absoluta necesidad y esto con cautela. Éxodo 15:26.

“El aire puro, el sol, la abstinencia, el descanso, el ejercicio, un régimen alimenticio conveniente, el agua y la confianza en el poder divino son los verdaderos remedios. Todos debieran conocer los agentes que la naturaleza provee como remedios, y saber aplicarlos.” Ministerio de Curación, 89.

2. Introducción

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” 1 Corintios 6:19. Es muy importante tomar en consideración el contenido de este versículo, ya que incluye verdades importantísimas para el ser humano: ¿A quién pertenece?

A menudo las personas piensan que su cuerpo les pertenece y son dueños de si mismo, lo cual les permite hacer lo que desean, pero la cita anterior expresa principios totalmente contrarios a esta forma de pensar:

• ‘vuestro cuerpo es templo’

• ‘templo del Espíritu Santo’

• ‘Espíritu Santo, el cual está en vosotros’

• ‘…no sois vuestros’

El cuerpo humano tiene el propósito de ser morada de Dios, como su templo, un lugar santo y duro, donde la Divinidad pueda morar. Este es un excelente privilegio, ya que el Señor desea estar en cada uno de sus criaturas, ya que le pertenecemos por creación y redención:

CREACIÓN

 “… Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” Génesis 1:26.

REDENCIÓN

 “Porque comprados sois por precio: glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” 1 Corintios 6:20. “…con la sangre preciosa de Cristo, como de un Cordero sin mancha y sin contaminación” 1 Pedro 1:19.

“Captamos un gran lección cuando entendemos nuestra relación con Dios, y su relación con nosotros. Las palabras: ‘No sois vuestros, porque comprados sois por precio’, deben colgarse en los vestíbulos de nuestra memoria, para que siempre reconozcamos el derecho que Dios tiene a nuestros talentos, nuestras propiedades, nuestra influencia, nuestro yo individual. Hemos de aprender cómo tratar este don de Dios, la mente, el alma y el cuerpo, para que, como posesión comprada por Cristo, hagamos un servicio saludable y salvador para él.” Testimonios para los Ministros, 430.

3. Definición

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” 3 Juan 2. La relación entre cuerpo, alma y espíritu es evidente en este versículo, así como la preocupación divina por el bienestar del ser humano.

Dios prometió a su pueblo en el Antiguo Testamento: “Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti” Éxodo 23:25.

 Servicio a Dios        –         Bendición        –         Salud

Esta misma promesa es válida para todos nosotros hoy, tal como se confirma en su versión del Nuevo Testamento en 3 Juan 2.

Toda promesa está acompañada de condiciones, de modo que ésta pueda cumplirse, las cuales se encuentran muy bien detalladas en Éxodo 15:26 “Si oyeres la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador”

CONDICIONES

1. ‘oyeres la voz’ = Prestar atención a la Palabra de Dios.

2. ‘hicieres lo recto’ = Practicar lo bueno delante de Dios.

3. ‘dieres oído’ = Prestar atención a los Mandamientos de Dios.

4. ‘guardares’ = Obedecer los Mandamientos de Dios.

En Dios podemos confiar todas nuestras preocupaciones y ansiedades, así como también nuestras dolencias: “El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias” Salmo 103:3. El Señor no sólo cura nuestra alma y los limpia del pecado sino que también nos concede de nuevo la salud física. Una vez más se relaciona el estado interior y exterior del ser humano. Cuando Jesús estuvo en esta tierra confirmó de nuevo esta relación entre alma-espíritu-cuerpo: “El cual anduvo haciendo bienes por todas partes, y sanando a todos los oprimidos del diablo” hechos 10:38 y Mateo 4:23 “… sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”.

“Puesto que la mente y el alma hallan expresión por medio del cuerpo, tanto el vigor mental como el espiritual depende en gran parte de la fuerza y la actividad físicas; todo lo que promueva la salud física, promueve el desarrollo de una mente fuerte y un carácter equilibrado. Sin salud, nadie puede comprender distintamente ni cumplir completamente sus obligaciones para consigo mismo, con sus semejantes, o con su Creador. Debiera cuidarse por lo tanto tan fielmente la salud como el carácter.” La Educación, 191.

4. Características

Cuando Dios creó al hombre colocó a su disposición todo lo que necesitaba, lo cual incluía la alimentación: “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” Génesis 1:29.

El Señor específico claramente los alimentos que había previsto para los primeros seres humanos:

• ‘planta que da semilla’ = Cereales.

• ‘árbol en que hay fruta y que da semillas’ = Frutas y frutos oleaginosos.

Incluso después de la caída en el pecado, el Señor se preocupó de las necesidades alimentarias del ser humano:

• ‘… y comerás hierba del campo’ Génesis 3:18 = Vegetales, legumbres, raíces, etc.

El Señor continuó instruyendo a sus hijos acerca de su alimentación después del Diluvio:

• ‘Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento; así como las legumbres y hierbas…’ Génesis 9:3. = Carne.

Cuando sólo existían 8 personas en toda la tierra, el Señor les permitió comer carne, la cual añadió a los productos que ya había prescrito anteriormente. Sin embargo, la ingesta de carne fue regulada muy estrictamente:

a) ‘Empero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis” Génesis 9:4.

b) ‘… animales limpios y de los animales que no eran limpios…” Génesis 7:8.

Cuando el pueblo de Israel se encontraba en el desierto, el Señor cubrió sus necesidades alimentarias:

• ‘Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo …Y la casa de Israel lo llamó Maná; y era como simiente de culantro, blanco y su sabor como de hojuelas con miel” Éxodo 16:4, 31 = Semilla.

Israel solicitó carne, como alimento y aunque no se encontraba en el plan original de Dios se la concedió en dos ocasiones a causa de sus murmuraciones y en una de ella murieron un gran número de personas a cauda del consumo desaforado de carne:

a) “Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Entre las dos tardes comeréis carne…” Éxodo 16.11, 12.

b) “…comeréis carne: pues que habéis llorado a oídos de Jehová … No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días; sino hasta un mes de tiempo, hasta que os salga por las narices, y os sea en aborrecimiento: por cuanto menospreciasteis a Jehová …” Números 11:18 – 20.

Durante la estadía en el desierto el Señor presentó a Israel una confirmación de la regulación en la ingesta de carne:

• ‘para hacer diferencia entre inmundo y limpio, y entre los animales que se pueden comer y los animales que no se pueden comer’ Levítico 11:47.

• ‘…Ninguna grasa… comeréis…” Levítico 7:23.

• ‘Además, ninguna sangre comeréis…” Levítico 7:26.

El Señor, además, había previsto un día al año de ayuno obligatorio, era el ‘día de la expiación’ en el cual debían, por orden divina: ‘afligiréis vuestras almas’ Levítico 16:31. En este día se consideraba un pecado imperdonable comer carne, incluso de animales limpios, siempre que Dios había ordenado que se ayunará:

• ‘Y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comer carne y beber vino …este pecado no os será perdonado hasta que muráis, dice el Señor Jehová de los ejércitos.’ Isaías 22:13, 14.

Es interesante comprobar que la alimentación en el nuevo hogar de los redimidos será similar a la del Paraíso:

• ‘…crecerá todo árbol de comer… y su fruto será para comer…’ Ezequiel 47:12 = Frutas y frutos.

• ‘…Al que venciere, daré a comer del maná…’ Apocalipsis 2:17 = Semillas.

“… las leyes de la naturaleza son las leyes de Dios, tan ciertamente divinas como los preceptos del decálogo. Dios ha escrito en cada nervio, músculo y fibra del cuerpo, las leyes que gobiernan nuestro organismo. Toda violación descuidada o premeditada de estas leyes es un pecado contra nuestro Creador.” La Educación, 192.

5. Referencias

Las Sagradas Escrituras incluyen un gran número de principios de vida que tomados en cuenta, estrictamente, promueven la salud, aunque a continuación se citan sólo algunos:

1. ABSTINENCIA DE ALCOHOL

 “…Tú y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra…” Levítico 10:9.

2. HORARIO REGULAR DE COMIDAS

 “… comen a debido tiempo…” Eclesiastés 10:17.

3. COMER PARA VIVIR

 “… comen… para reponer fuerzas, y no para festín” Eclesiastés 10:17.

4. DESCANSO ADECUADO

 “…Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco” Marcos 6:31.

5. CONTROL DE LOS INSTINTOS

 “Mas venzo mi cuerpo, y lo tengo en sujeción…” 1 Corintios 9:27.

6. ALEGRIA

 “El corazón alegre constituye un buen remedio” Proverbios 17:22.

7. PALABRAS AGRADABLES

 “Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina a los huesos” Proverbios 16:24.

8. NO VIVIR PARA COMPLACER EL APETITO

 “Cuyo fin será perdición, cuyo dios es el vientre…” Filipenses 3:19.

9. AMBIENTE AGRADABLE

 Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio” Proverbios 15:17.

10. HACER TODO PARA LA GLORIA DE DIOS

 “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” 1 Corintios 10:31.

“La salud es una bendición cuyo valor pocos aprecian; no obstante, de ella depende mayormente la eficacia de nuestras facultades mentales y físicas. Nuestros impulsos y pasiones tienen su asiento en el cuerpo, y éste debe conservarse en la mejor condición física, y balo las influencias más espirituales, a fin de que pueda darse el mejor uso a nuestros talentos.” Palabras de Vida del Gran Maestro, 316.

6. Comentarios

“Es un pecado ser intemperante en la cantidad de alimentos ingeridos, aun cuando la calidad no pueda objetarse. Muchos piensan que, si no comen carne y los alimentos más elaborados, pueden ingerir alimentos sencillos hasta hartarse. Esto es un error. Muchos profesos partidarios de la reforma pro salud no son nada más que glotones. Colocan en los órganos digestivos una carga tan grande que agota la vitalidad del organismo en el esfuerzo de digerirla. También tiene una influencia depresiva en el intelecto, pues se requiere la energía nerviosa del cerebro para ayudar al estómago en su obra. El comer en exceso aun de los alimentos más sencillos, entorpece los delicados nervios del cerebro y debilita su vitalidad. Comer en exceso tiene un efecto peor sobre el organismo que trabajar en exceso; la intemperancia en el comer postra más efectivamente las energías vitales que la intemperancia en el trabajo.

Los órganos digestivos nunca debieran recargarse con una cantidad o calidad de alimentos que les será difícil digerir. Todo lo que se ingiere en mayor cantidad que la que el organismo pueda usar para convertir en buena sangre, obstruye la maquinaria; pues no puede convertirse ni en músculo ni en sangre, y su presencia recarga el hígado y enferma el organismo. El estómago trabaja en exceso en su esfuerzo por digerir estos alimentos y luego hay una sensación de languidez, que se interpreta como apetito; y sin permitir que los órganos digestivos se tomen tiempo para descansar de su duro trabajo, y reponer energías, se ingiere otra cantidad exagerada y se pone nuevamente en movimiento la agotada maquinaria. El organismo se nutre más deficientemente ingiriendo una cantidad excesiva de alimentos, aunque sean de buena calidad, que ingiriendo una cantidad moderada en períodos regulares…

Es imposible tener una concepción clara de las cosas eternas a menos que la mente se espacie en contemplar temas elevados. Todas las pasiones deben sujetarse a las facultades morales. Cuando los hombres y las mujeres profesan una firme fe y una ferviente espiritualidad, sé que su profesión de fe es falsa si no ejercen control sobre todas sus pasiones. Dios requiere esto. La razón por la que prevalece tal oscuridad espiritual es que la mente se satisface con un bajo nivel y no se eleva siguiendo los puros y santos canales celestiales.” Consejos sobre salud, 158, 159.

7. Conclusión

“Una solemne responsabilidad descansa sobre los que tienen conocimiento de la verdad: la de velar para que sus obras correspondan a su fe, que su vida sea refinada y santificada, y que sean preparados para la obra que debe cumplirse rápidamente en el curso de estos últimos días del mensaje. No tienen ni tiempo ni fuerzas que gastar en la satisfacción de sus apetitos. Estas palabras debieran repercutir con fuerza ahora en nuestros oídos: “Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendrán los tiempos de refrigerio de la presencia del Señor.”(Hechos 3: 19.) A muchos de los nuestros les falta espiritualidad y se perderán a menos que se conviertan completamente. ¿Queréis arriesgaros a ello?

Muchos se privan de las ricas bendiciones de Dios por su orgullo y falta de fe. A menos que humillen sus corazones ante el Señor, muchos serán sorprendidos y chasqueados cuando resuene el grito: “He aquí, el esposo viene.” (Mateo 25: 6.) Conocen la teoría de la verdad, mas no tienen aceite en sus vasos para sus lámparas. En este tiempo, nuestra fe no debe limitarse a un simple asentimiento, a una simple adhesión al mensaje del tercer ángel. Necesitamos el aceite de la gracia de Cristo para alimentar nuestras lámparas, hacer brillar la luz de la vida e indicar el camino a los que están en tinieblas.

Si no queremos tener una vida religiosa enfermiza, debemos, sin tardanza y con celo, trabajar para nuestra salvación con temor y temblor. Muchos no son en manera alguna fieles a sus votos bautismales. Su celo se ha enfriado por el formalismo, los deseos mundanales, el orgullo y el egoísmo. Algunas veces están emocionados; pero no caen sobre la Roca, Cristo Jesús. No vienen a Dios con corazones quebrantados por el arrepentimiento y la confesión.

Aquellos en quienes se produce una verdadera conversión manifestarán los frutos del Espíritu en su vida. Pluguiese a Dios que aquellos que tienen tan poca vida espiritual comprendieran que la vida eterna no puede otorgarse sino a quienes han llegado a ser participantes de la naturaleza divina, y han huido de la corrupción que reina en el mundo por la concupiscencia.

Sólo el poder de Cristo puede obrar, en el corazón y la mente, la transformación que deben experimentar todos los que quieran participar con él de la nueva vida, en el reino de los cielos. “El que no naciere otra vez ­dice el Salvador­ no puede ver el reino de Dios.”(Juan 3: 3.) La religión proveniente de Dios es la única que nos puede conducir a él. Para servirle convenientemente, es necesario haber nacido del Espíritu divino. Entonces seremos inducidos a velar. Nuestros corazones serán purificados, nuestras mentes renovadas, y recibiremos nuevas aptitudes para conocer y amar a Dios. Obedeceremos espontáneamente a todos sus requerimientos. En eso consiste el culto verdadero.

Dios exige que su pueblo progrese constantemente. Debemos aprender que la satisfacción de nuestros apetitos es el mayor obstáculo que se oponga a nuestro progreso intelectual y a la santificación del alma. No obstante todo lo que profesamos en lo que concierne a la reforma pro salud, algunos de entre nosotros se alimentan mal. El halago de los apetitos es la causa principal de la debilidad física y mental, del agotamiento y de las muertes prematuras. Toda persona que busca la pureza de la mente debe recordar que en Cristo hay un poder capaz de dominar los apetitos.” Consejos sobre la Salud, 128, 129

El Vestuario

1. Principio

Como creyentes adventistas somos también reformadores en el vestuario. No deberíamos llevar vestidos lujosos o nocivos para la salud, ni las aberraciones de la moda, que transgreden las leyes del pudor y contribuyen directamente a la difusión de las condiciones inmorales. Tampoco debemos usar calzado malsano.

“Asimismo también las mujeres, ataviándose en hábito honesto, con vergüenza y modestia, no en cabellos encrespados, u oro, o perlas, o vestidos costosos, sino de buenas obras, como conviene a mujeres que profesan piedad” (1 Timoteo 2:9, 10). 1 Pedro 3:3-5; Isaías 3:16-24.

Los adornos exteriores, por medio de los cuales se atrae la mirada hacia quienes los llevan, no contribuyen a la honra del Señor.

Con respecto al cabello la Biblia nos dice lo siguiente: “La misma naturaleza ¿no os enseña que al hombre sea deshonesto criar cabello? Por el contrario, a la mujer criar el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello” (1 Corintios 11:14, 15.

En el corazón donde mora el amor de Jesús, cada creyente será un ejemplo en estas cosas.

2. Introducción

“Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujeres, y no se avergonzaban” Génesis 2:25. Cuando Dios creó a la primera pareja no los vistió, sino que su condición inmaculada les permitía vivir sin sentir vergüenza.

Cuando pecaron, una de las primeras sensaciones que experimentaron fue la vergüenza al comprobar su desnudez: “Y fueron abiertos los ojos de entrambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales” Génesis 3:7. Ellos se diseñaron su propio ropaje, pero después de la conversación que Dios mantuvo con Adán y Eva, “Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y vistiolos” Génesis 3:21.

Después del primer sacrificio de animales en favor de los primeros pecadores, Dios mismo usó las pieles y vistió a la pareja que iba a ser expulsada del Edén. Es interesante constatar que el vestuario que se diseñó el ser humano fue rechazado por Dios, el cual le fue retirado y colocado aquel que el Señor había prescrito.

“Después de la transgresión de Adán y Eva ellos quedaron desnudos, porque el manto de luz y seguridad se había retirado de ellos.” 14MR 96-97 (1896).

3. Definición

“Y tú allega a ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes;…. Y harás vestidos sagrados… para honra y hermosura… hagan los vestidos de Aarón, para consagrarle a que me sirva de sacerdote” Éxodo 28:1-3.

Si se considera que el pueblo de Dios del presente es “…linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable” 1 Pedro 2:19. Los principios válidos en el diseño del vestuario sacerdotal son aplicables a la época actual:

1. ‘Vestidos sagrados’

• CUBRIR: ‘He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus vestiduras, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza” Apocalipsis 16:15.

• JUSTICIA: ‘Y le fue dado que se vista de lino fino, limpio y brillante: porque el lino fino con las justificaciones de los santos” Apocalipsis 19:8.

 El vestuario tiene el propósito de cubrir y de demostrar el carácter de la persona. En el caso bíblico, Dios nos concede su justicia y cubre sus pecados.

2. ‘para honra’

• HUMILDAD: ‘… delante de la honra está la humildad’ Proverbios 15:33.

• OBEDIENCIA: ‘…el que guarda la corrección, será honrado’ Proverbios 13:18.

 El vestuario debe caracterizarse por la sencillez, que corresponde a un espíritu humilde, que está dispuesto a recibir la corrección necesario y es por lo tanto obediente, ya que la acepta.

3.  ‘y hermosura’

• SALVACIÓN: ‘Porque Jehová toma contentamiento con su pueblo: Hermoseará a los humildes con salvación’ Salmo 149:4.

• ADORACIÓN: ‘… Postraos delante de Jehová en la hermosura de su santidad’ 1 Crónicas 15:29.

 El vestuario debe reflejar la belleza de la humildad que acompaña la maravillosa experiencia de la salvación en Cristo; refleja la transformación del ser a través de Jesús, así como la reverencia y la solemnidad ante EL.

4. ‘consagrarle’

• SEPARACIÓN: ‘…cuando se apartare… para dedicarse a Jehová’ Números 6:2.

• PERTENENCIA: ‘…todo lo consagrado será cosa santísima a Jehová’ Levítico 27:28.

 El vestuario del cristiano debe marcar la diferencia ante las modas, ya que debe dedicarse a Dios, ya que como hijos suyos le pertenecemos por creación y redención y debemos mostrar nuestra pertenencia al Señor.

5.  ‘me sirva’

• DISCIPULADO: ‘Ministrando pues éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra la cual los he llamado’ Hechos 13:2.

• DIVERSIDAD: ‘Y hay repartimiento de operaciones; mas el mismo Dios es el que obra todas las cosas en todos. Empero a cada uno le es dado manifestación del Espíritu para provecho’ 1 Corintios 12:6, 7.

 El vestuario debe reflejar que Jesús es nuestro Maestro y nosotros sus fieles discípulos, que cumplimos responsablemente nuestras responsabilidades que aunque somos diferentes unos de otros, tenemos el mismo objetivo, pues formamos el cuerpo, la iglesia, cuya cabeza es Cristo.

“La ropa debe tener la donosura, la belleza y las cualidades propias de la sencillez natural. Cristo nos ha prevenido contra el orgullo de la vida, pero no contra su gracia y su belleza natural. Nos llama la atención a las flores del campo, a los lirios de tan significativa pureza, y dice: ‘Ni aún Salomón con toda su gloria fue vestido así como uno de ellos’. Así, por medio de las cosas de la naturaleza, Cristo nos enseña cuál es la belleza que el Cielo aprecia, la gracia modesta, la sencillez, la pureza, la propiedad, que harán nuestro atavío agradable a Dios.” Mensajes para los Jóvenes, 350.

4. Características

A continuación se presentan algunos de los principios bíblicos correspondientes al vestuario:

1. DIFERENCIA DE SEXOS

“No vestirá la mujer hábito de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace” Deuteronomio 22:5.

2. HONESTIDAD Y MODESTIA

“…ataviándose en hábito honesto, con vergüenza y modestia…” 1 Timoteo 2:9.

3. CABELLO NATURAL

“… no con cabellos encrespados…” 1 Timoteo 2:9.

4. SIN ADORNOS NI LUJOS

 “… no con… oro o perlas o vestidos costosos” 1 Timoteo 2:9.

5. SANTIDAD

 “… se distingan en un porte santo…” Tito 2:3

6. ROPAJE SIN EXCESOS

 “… ni en compostura de ropas” 1 Pedro 3:3.

7. PIEL NATURAL

 “Asimismo dice Jehová: … y los ojos descompuestos… Por tanto, peleará el Señor…” Isaías 3:16.

“El adorno interior de un espíritu manso y pacífico es inestimable. En la vida del verdadero cristiano el adorno exterior estará siempre en armonía con la paz y santidad interiores. ‘Si alguno quiere venir en pos de mí –dijo Cristo-, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame’. La abnegación y el sacrificio caracterizarán la vida del cristiano. Una evidencia de que el gusto se convirtió, se verá en el vestuario de todo aquel que anda en el camino allanado para los redimidos del Señor.” Los Hechos de los Apóstoles, 417.

5. Referencias

El antiguo Israel debía tener dos señales identificativas de su pertenencia a Dios en su ropaje. Uno de los distintivos consistía en una franja de color azul en la parte baja o remate del vestido (Números 15:38) y otro eran unos flecos en las cuatro esquinas del manto con que se cubrían (Deuteronomio 22:12). Cada una de estas señales se encontraban en lugares estratégicos del vestuario: en la parte inferior, superior y media y eran visibles por delante, detrás y de perfil. Así pues, identificaban, sin lugar a dudas, a un hijo de Dios en cualquier posición y desde cualquier perspectiva.

El significado o sentido de este diseño identificativo lo expone Dios mismo en su Palabra:

1. RECORDATORIO

‘… para que cuando lo viereis, os acordéis de todos los mandamientos de Jehová…” Números 15:39.

 La visualización del vestido con sus flecos y franja azul debía hacer recordar la ley de Dios.

2. PRÁCTICA

‘… todos los mandamientos de Jehová para ponerlos por obra…” Números 15:39.

 El recuerdo debía conducir a la práctica fiel de la ley de Dios. Al vestirse por la mañana, recordarían y se propondrían ser fieles y obedientes al amoroso Salvador.

3. MALOS PENSAMIENTOS

‘… y no miréis en pos de vuestro corazón…’ Números 15:39.

 Al colocar los principios divinos como norma de vida, también en el vestuario, se evitaría caer en los pensamientos humanos y pecaminosos.

4. MALOS DESEOS VISUALES

‘… y de vuestros ojos, en pos de los cuales fornicáis’ Números 15:39.

 Al colocar los principios divinos como norma de vida, también en el vestuario, se evitaría toda mirada concupiscente, codiciosa o abocadora al mal.

5. SANTIDAD

‘… y seáis santos a vuestro Dios’ Números 15:40.

 La elevación espiritual del ser humano es el propósito de la Divinidad, la cual también se involucra en el vestuario.

6. SALVACIÓN

‘Yo Jehová.’ Números 15:41.

 El Señor usa su nombre más sublime para enfatizar el pensamiento que se está tratando. Aquel que es Dios sobre todo, Omnipotente, Omnisapiente, Omnipresente, Creador y Eterno establece estos principios.

7. LIBERACIÓN

‘… que os saqué de la tierra de Egipto…’ Números 15:41.

 Dios recuerda que no sólo tiene autoridad para solicitar la obediencia a estos principios por ser Dios mismo, de quien dependemos para la vida y la existencia, sino que además es nuestro Salvador, Liberador y Redentor; por El hemos sido liberados de la esclavitud del pecado.

8. PERSONALIZACIÓN

‘…vuestro Dios’ Números 15:41.

 El nos eligió primero y después nosotros también lo elegimos a El y en este pacto de amor: voluntario y feliz nos hemos comprometido a serle fieles, en relación a lo cual nos requiere sentido de responsabilidad consecuente.

“Es correcto amar lo bello y desearlo; pero Dios desea que primero amemos y busquemos las bellezas superiores, que son imperecederas. Ningún adorno exterior puede ser comparado en valor o belleza con aquel ‘espíritu agradable y pacífico’, el ‘lino finísimo, blanco y limpio’ (Apoc. 19:14) que todos los santos usarán. Estas ropas los harán hermosos y deseables aquí, y en el futuro serán su distintivo de admisión en el palacio del Rey. Su promesa es: ‘Y andarán conmigo en vestiduras blancas; porque son dignos’ (Apoc. 3:4).” Los Hechos de los Apóstoles, 418.

6. Comentarios

“En el vestido, lo mismo que en todas las demás cosas, tenemos el privilegio de honrar a nuestro Creador. El no sólo desea que nuestro vestido sea limpio y saludable, sino apropiado y sentador.” La Educación, 342.

“Debemos tratar de sacar el mejor partido de nuestra apariencia. En el servicio del tabernáculo, Dios explicó todo detalle concerniente a las vestiduras de los que ministraban delante de él. Esto nos enseña que él tiene una preferencia con respecto a la indumentaria de los que le sirven. Fueron muy específicas las instrucciones dadas acerca de las vestiduras de Aarón, porque eran simbólicas. Así la indumentaria los que siguen a Cristo, debe ser simbólica. En todas las cosas, hemos de ser representantes de él. Nuestra apariencia en todo respecto debe caracterizarse por el aseo, la modestia y la pureza.” 2 Joyas de los Testimonios, 393, 394.

“Por medio de las cosas de la naturaleza, Cristo nos enseña cuál es la belleza que el cielo aprecia, la gracia modesta, la sencillez, la pureza, la corrección que harán nuestro atavío agradable a Dios.” El Ministerio de Curación, 221.

“El vestido y su arreglo en la persona son generalmente un índice de lo que es el hombre o la mujer.” La Conducción del Niño, 388.

“Proceded como si supierais que el ojo del cielo está sobre vosotros y que vivís bajo la aprobación o desaprobación de Dios.” La Conducción del Niño, 389.

7. Conclusión

“Cristo hizo resaltar la devoción al vestido y previno, sí, ordenó a sus seguidores que no se preocuparan demasiado por él. “Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos”… El orgullo y la extravagancia en el vestido son pecados a los cuales están propensas especialmente las mujeres. De ahí que estas advertencias se refieran directamente a ellas. ¡De cuán poco valor son el oro, las perlas, o el atavío costoso cuando se comparan con la humildad y el encanto de Cristo!” La Conducción del Niño, 390.

“Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia no con peinado ostentoso, ni oro, ni perla, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad” 1 Ped. 3: 3-5; “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible, ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres”

Muchas consideran que esas órdenes son demasiado anticuadas para que se les preste atención; pero el que las dio a sus discípulos, comprendía los peligros que entrañaría en nuestro tiempo el amor al vestido, y nos envió la consiguiente amonestación. ¿Le prestaremos atención y seremos sabios? 1 Joyas de los Testimonios, 594.

“Los que realmente tratan de seguir a Cristo tendrán concienzudos escrúpulos en cuanto a la ropa que usan; se esforzarán por satisfacer los requisitos de esa orden tan claramente dada por el Señor [1 Ped. 3: 3-5].” Mensajes para los Jóvenes, 343, 344.

“Hay una tendencia creciente de que las mujeres, en su vestido y apariencia, se aproximen al otro sexo todo lo que sea posible y la moda es que sus vestidos sean muy parecidos a los de los hombres, pero Dios declara que esto es una abominación.

“Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia” (1 Tim. 2: 9)… . Dios quería que hubiera una clara distinción entre el vestido de hombres y mujeres y ha considerado el asunto de importancia suficiente para dar instrucciones explícitas acerca de él; pues la misma vestimenta usada por ambos sexos ocasionaría confusión y gran aumento de crimen.” La Conducción del Niño, 402, 403.

“Si somos cristianos, seguiremos a Cristo aunque el camino que debamos seguir sea opuesto a nuestras inclinaciones naturales. No vale la pena deciros que no debéis usar esto o lo otro, pues si el amor de esas cosas vanas está en vuestro corazón, el desprendernos de vuestros adornos será tan sólo como cortar el follaje de un árbol. Las inclinaciones del corazón natural se manifestarán nuevamente. Debéis estar convencidos en vuestra conciencia. El razonamiento humano ha tratado siempre de evadir o de poner a un lado las instrucciones sencillas y directas de la Palabra de Dios. En todas las épocas, una mayoría de los profesos seguidores de Cristo ha desatendido esos preceptos que ordenan la abnegación y la humildad, que requieren modestia y sencillez de conversación, de conducta y de indumentaria. El resultado ha sido siempre el mismo: un apartamiento de las enseñanzas del Evangelio conduce a la adopción de las modas, las costumbres y los principios del mundo. La piedad vital cede su lugar a un formalismo muerto. La presencia y el poder de Cristo, retirados de esos círculos amadores del mundo, hallan cabida entre una clase de humildes adoradores que están dispuestos a obedecer las enseñanzas de la Santa Palabra. Se ha seguido esta conducta durante generaciones sucesivas. Se han levantado, una tras otra, diferentes denominaciones que, abandonando su sencillez, han perdido, en gran medida, su poder primitivo.

En todos los asuntos de la indumentaria, debemos ser estrictamente cuidadosos y seguir muy de cerca las reglas bíblicas. La moda ha sido la diosa que ha regido el mundo, y con frecuencia se insinúa en la iglesia. La iglesia debe hacer de la Palabra de Dios su norma y los padres deben pensar inteligentemente acerca de este asunto. Cuando ven a sus hijos inclinarse a seguir las modas mundanas, deben, como Abraham, ordenar resueltamente a su casa tras sí. En vez de unirlos con el mundo, relacionadlos con Dios.” La Conducción del Niño, 405, 406.

El Espíritu de Profecía

1. Principio

Creemos que en el Antiguo y en el Nuevo testamento Cristo habló a su iglesia por medio de sus profetas. 2 Crónicas 20:20; 2 Pedro1:19-21; Hebreos 1:1-3.

Las enseñanzas impartidas por el don de profecía tienen su origen en el cielo, y son la voz de Dios a su pueblo. El Señor ha dado este don a su iglesia para que sea respetado y obedecido, y llega a nosotros bajo la dirección del Espíritu Santo.

Según Apocalipsis 12:17 y 19:10, el Señor ha prometido el don de profecía a la última iglesia que guarda los mandamientos de Dios; y en cumplimiento a esta profecía el Señor suscitó este don entre su pueblo. Desde el año 1844 Dios utilizó a Elena G. de White como su mensajera para manifestar su voluntad a la iglesia y al mundo que perece. Por su obra oral y escrita, incontables personas han hallado el camino de la paz con Dios.

Todas las características que identifican a un profeta llamado por el Señor, como fidelidad a la Palabra de Dios, fe en Jesús como Salvador, reconocimiento de los Diez Mandamientos y el fruto del Espíritu Santo, las encontramos en la vida y obras de esta mensajera de Dios; y su posición en relación a la Biblia la explica ella misma con las siguientes palabras:

“En su Palabra, Dios comunicó a los hombres el conocimiento necesario para la salvación. Las Santas Escrituras deben ser aceptadas como dotadas de autoridad absoluta y como revelación infalible de su voluntad. Constituyen la regla del carácter; nos revelan doctrinas, y son la piedra de toque de la experiencia religiosa. ‘Toda la Escritura es inspirada por Dios; y es útil para enseñanza, para reprensión, para corrección, para instrucción en justicia; a fin de que el hombre de dios sea perfecto, estando cumplidamente instruido para toda obra buena’ (2 Timoteo 3:16, 17).” El Conflicto de los Siglos, 9.

En la iglesia de Dios ha habido épocas en las que no sólo los hombres fueron llamados, sino también mujeres fieles para transmitir al pueblo de Dios mensajes y amonestaciones de importancia para la vida y la salvación. Por ejemplo: María (Éxodo 15:20), Débora (Jueces 4:4), Hulda (2 Reyes 22:14-16), Ana (Lucas 2:36), las hijas de Felipe (Hechos 21:9).

Por lo tanto, la verdadera iglesia estimará altamente este don, y recibirá y obedecerá con gratitud las enseñanzas que el Señor ha dado.

Cuando una iglesia desestima o menosprecia este don, menosprecia el camino por el cual Dios desea conducirla con seguridad y bendecirla. Proverbios 29:18; 2 Crónicas 20:20.

2. Introducción

“Empero hay repartimiento de dones; mas el mismo Espíritu es. Y hay repartimiento de ministerios; mas el mismo Señor es. Y hay repartimiento de operaciones; mas el mismo Dios es el que obra todas las cosas en todos. … A otro, profecía…” 1 Corintios 12:4-6, 10. En la lista de dones que recibimos del Señor una de los que se cita es el de profecía.

El don de profecía o la profecía procede del Espíritu Santo, tal como se reconfirma en 2 Pedro 1:21 “Porque la profecía no fue en los tiempos pasados traída por voluntad humana, sino los santos hombres de Dios hablaron de hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo”

Es importante considerar cuál es el propósito de la profecía, de acuerdo a la explicación del mismo Jesús en Juan 13:19 “Desde ahora os lo digo antes que se haga, para que cuando se hiciere, creáis…”.

Anunciar un acontecimiento antes de que acontezca es una de los rasgos distintivos de la profecía, pues persigue el fin de potenciar la fe y confirmarla.

“Al unirse un eslabón con otro en la cadena de los acontecimientos, desde la eternidad pasada a la eternidad futura, las profecías que el gran YO SOY dio en su Palabra nos dicen dónde estamos hoy en la procesión de los siglos y lo que puede esperarse en el tiempo futuro.” Profetas y Reyes, 393, 394.

3. Definición

“El don de profecía” es uno de los dones especiales que Dios ofreció por el Espíritu Santo a la familia humana (1 Cor. 12:4-11).

Este don se llama también “el testimonio de Jesucristo.” (Apoc. 12:17) el cual es definido por el mismo escritor como “el espíritu de profecía” (Apoc. 19:10) La expresión el don de profecía es un sinónimo de las anteriores.

El propósito de Dios al proveer y conceder el don de profecía consistía claramente en restablecer y mantener la comunicación con el ser humano que se encontraba separado de El a causa del pecado. Este don obra por medio de los profetas, mediante sueños, visiones, inspiración y revelación. El resultado final, la profecía, es un mensaje divino de Dios al ser humano. “La palabra de Dios” (Heb. 4:12) o las “Sagradas Escrituras” (Rom. 1:2), llegó a la humanidad a través del don de profecía (2 Tim. 3:16; 2 Pdr. 1:21)

El don de profecía no es el mensaje mismo. No es la Biblia, sino el método o medio, por el cual el mensaje divino es transmitido a la humanidad. Así pues, el don se remonta, al día en que el Señor reanudó la comunicación con Adán después de su expulsión. Este don no ha sido retirado desde entonces, aunque ha habido períodos durante los cuales este don no se manifestaba en “visión manifiesta.” (1 Sam. 3:1), pero nunca fue retirado. Cuando el Señor lo consideró oportuno expresó de nuevo sus mensajes por medio de sueños, visiones, etc. los cuales eran revelados al profeta que impartía a su vez el mensaje al pueblo.

En la función de profeta, siempre el Señor que llama al profeta. El llamado puede presentarse de diferentes maneras, pero siempre con la certeza del llamado, así como se declara en Hebreos 5:4 “Ni nadie toma para sí la honra, sino el que es llamado de Dios,…”, aunque a lo largo de los siglos se han presentado personas como profetas, acerca de los cuales el Señor declara: “No envié yo a aquellos profetas, y ellos corrían; yo no les hablé y ellos profetizaban.” (Jer. 23:21, 31).

Las consecuencias de asumir un cargo tal sin el respectivo llamado eran muy graves. “Entonces dijo el profeta Jeremías a Hananías profeta: Ahora oye, Hananías; Jehová no te envió, y tu has hecho confiar a este pueblo en mentira. Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo te envío sobre la haz de la tierra: morirás en este año, porque hablaste rebelión contra Jehová.” (Jer. 28:15, 16).

La desobediencia de un profeta a la comisión divina tiene las mismas consecuencias. “Y yéndose, topole un león en el camino, y matole. Y los que hallaron al profeta muerto dijeron: El varón de Dios es, que fue rebelde al dicho de Jehová.” (1 Rey. 13:24, 26).

El modo de llamado es, generalmente, procedente de Dios mismo.

La única ocasión relatada en las Escrituras en que un es presentado por un mensajero del Señor, es el caso de Eliseo.

Es interesante comprobar que indistintamente del modo en que se recibe el llamado, éste era siempre específico, contundente e imperativo. Pablo, que era profeta, apóstol y evangelista, quedó tan profundamente impresionado por el llamamiento que recibió que exclamó: “¡Ay de mí si no anunciare el evangelio!” (1 Cor. 9:16)

“Fue Cristo quien habló a su pueblo por medio de los profetas. El apóstol Pedro, escribiendo a la iglesia cristiana, dice que los que ‘profetizaron de la gracia que había de venir a vosotros, han inquirido diligentemente buscando, escudriñando cuándo y en qué punto de tiempo significaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual prenunciaba las aflicciones que habían de venir a Cristo, y las glorias después de ellas’ (1 Ped. 1:10, 11). Es la voz de Cristo la que nos habla por medio del Antiguo Testamento.” Patriarcas y Profetas, 382.

3. Características

El concepto profeta, tal como se usa en el Antiguo Testamento proviene de dos palabras hebreas que tienen diferentes matices. Una de estas es ‘roeh’ que significa ‘ver’ y se traduce como ‘vidente’ en 1 Samuel 9:9. De acuerdo a este significado el profeta es el que ‘ve’, pero esto no es suficiente, ya que lo revelado debe ser declarado a otros para que reciban beneficio. Este segundo aspecto se incluye en el vocablo hebreo con ‘nabi’ que significa ‘declarar’. Por lo tanto, el profeta es también el que anuncia la palabra.

Es muy interesante la relación entre los dos conceptos en hebreo que se reúnen en nuestro vocablo ‘profeta’. La primera se relaciona con la manera en que recibe el mensaje y la segunda a la comunicación del mensaje en si. La palabra ‘profeta’ que proviene del griego significa ‘uno que habla en nombre de otro o públicamente’. Por lo que este concepto adquiere un doble significado: ‘vidente’ y ‘proclamador’. Estos dos aspectos son fundamentales en relación al don de profecía, los cuales son muy claros en las Sagradas Escrituras, tal como se expresa en Daniel 7:1, 2 “En el primer año de Belsasar rey de Babilonia, vio Daniel un sueño y visiones de su cabeza en su cama: luego escribió el sueño, y notó la suma de los negocios. Habló Daniel y dijo: Veía yo en mi visión de noche.”

En los anteriores versículos se sintetizan las principales características de un profeta:

“… vio Daniel un sueño y visiones.” El Señor se le apareció en una visión y le habló en un sueño.

“… notó la suma de los negocios.” Daniel escribió todo en un libro.

El profeta es aquel que primero recibía instrucciones de Dios y luego las transmitía a la gente. Estos dos aspectos de su obra se reflejaban en los nombres con que se los conocía: vidente y profeta. Ambos términos presentan su misión, pues como “vidente” discernía la voluntad de Dios, y como “profeta” la trasmitía a otros.

La instrucción que el profeta Ezequiel recibió sintetiza su tarea: “Hijo del hombre, mira con tus ojos y oye con tus oídos, y pon tu corazón a todas las cosas que te muestro; porque para que yo te las mostrase eres traído aquí. Cuenta todo lo que ves a la casa de Israel.” (Eze. 40:4).

• ‘mira con tus ojos’

• ‘oye con tus oídos’

• ‘pon tu corazón a todas las cosas’

• ‘cuenta todo lo que ves’

  Así pues, profeta es aquel a quien Dios se revela y por medio del cual habla. La revelación puede relacionarse con el pasado, presente o futuro, ya que el profeta es quien proclama o anuncia y no necesariamente quien predice. La esencia de la misión del profeta es recibir el mensaje divino y comunicarlo.

“La nota predominante de la predicación de Cristo era: ‘El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al Evangelio’. Así el mensaje evangélico, tal como lo daba el Salvador mismo, se basaba en las profecías. El ‘tiempo’ que él declaraba cumplido, era el período dado a conocer a Daniel por el ángel Gabriel.” El Deseado de Todas las Gentes, 199, 200.

5. Referencias

“Yo Jehová me daría a conocer a él en visión, o en sueños le hablaría” (Núm. 12:6). De acuerdo con esta cita las visiones y los sueños son medios utilizados en la revelación de la Palabra de Dios.

Ya en la edad patriarcal, este medio de comunicación fue usado por el Señor. “En una o dos maneras habla Dios; mas el hombre no entiende. Por sueño de visión nocturna, cuando el sueño cae sobre los hombres, cuando se adormecen sobre el lecho; entonces revela al oído de los hombres y les señala su consejo; para quitar al hombre de su obra, y apartar del varón la soberbia.” (Job 33:14-17).

En algunos casos, como Abraham o Daniel la distinción entre sueño y visión no es muy clara, según Génesis 15:1 y Daniel 7:1.

La visión es la forma sobrenatural por medio de la cual Dios comunicaba su voluntad a sus siervos los profetas. En general, es el término que mejor describe cualquier comunicación divina, al margen de la forma que tomara. Se presenta en las siguientes modalidades:

1. El profeta estaba despierto (Dn.10:7; Hch. 9:3, 7)

2. En cualquier momento durante el día (Hch. 10:3)

3. En cualquier momento durante la noche (Gn. 46:2)

4. Forma de un sueño (Nm. 12:6)

Durante la visión el profeta perdía la conciencia de lo que lo rodeaba, y el Espíritu de Dios controlaba a tal grado las zonas sensoriales de su cerebro que literalmente veía, oía y sentía lo que se le presentaba en visión.

La Biblia no establece una marcada diferencia entre visiones y sueños, con la excepción de que éstos últimos sobrevenían mientras el profeta dormía. El sueño se refiere a lo que ve el profeta mientras está dormido; en cambio “visión” es “una aparición” o “algo que se ve”. La “visión”, sin embargo, puede ocurrir también durante la noche, en sueños (Dn. 2:19; Hch. 12:9), en cuyo caso ambos términos podrían describir adecuadamente el mismo fenómeno (Is. 29:7). En Jl. 2:28 y Hch. 2:17, los conceptos aparecen en un paralelismo poético y se usan como sinónimos. Diferentes modalidades de sueños, se presentan a continuación:

1. Sueño literal del profeta más visión nocturna (Job 33:15)

2. Sueño como independiente medio de revelación (Dan. 1:17)

El método de Dios para influir sobre la mente de los hombres y dirigirlas en el proceso de hacer de ellos canales de revelación divina, podemos denominarlo inspiración.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Tim. 3.16). Esta declaración eleva el don profético al más elevado entre los que un ser humano puede recibir, ya que es la comunicación del pensamiento y la voluntad divina al individuo.

“Ninguna profecía de la Escritura procede de interpretación privada. Porque no de la voluntad del hombre fue traída la profecía en ningún tiempo; sino que hombres santos de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” (2 Ped. 1:20, 21).

El mensaje siempre es de origen divino y procede de la voluntad de Dios.

“De la cual salud los profetas que profetizaron de la gracia que había de venir a vosotros, han inquirido y diligentemente buscado.

Escudriñando cuándo y en qué punto de tiempo significaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual prenunciaba las aflicciones que habían de venir a Cristo y las glorias después de ellas.” 1 Ped. 1:10, 11.

El mensaje era recibido a través del Espíritu y nunca provenía de la iniciativa humana.

Sintetizando estos versículos pueden asumirse las siguientes conclusiones.

1. Los profetas fueron inspirados por el Espíritu.

2. La información les fue comunicada por inspiración.

3. Los profetas eran ajenos al modo y al contenido del mensaje.

4. Inspiración y revelación son dos conceptos diferentes.

La palabra ‘inspiración’ es un término que designa el origen divino de la Sagrada Escritura. Es decir, el proceso interior del Espíritu sobre el profeta.

La palabra ‘revelación’ implica el descubrimiento de algo que era hasta entonces desconocido. Es decir, la comunicación directa de parte de Dios al ser humano acerca de verdades desconocidas.

La relación entre estos dos conceptos: inspiración y revelación, es el don de profecía, ya que su propósito final al impartir al profeta visiones, sueños o inspiraciones es la revelación de la voluntad divina al ser humano. “Yo Jehová me daría a conocer a él en visión, o en sueños le hablaría” Núm. 12:6. Cuando esto sucede se la constatado una revelación, de acuerdo a Deuteronomio 29:29 “… las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos….”

Además de los modos de revelación citados hasta ahora, encontramos otro más, de acuerdo a las siguientes citas: “Y dijo Dios a Noé” (Gén. 6:13) y “Apareciole Jehová, y… entonces Abram cayó sobre su rostro, y Dios habló con él” (Gén. 17.1-3). De este modo se comprueba que el Señor vino a los profetas en persona y conversaron en forma normal. Sin embargo, el método general, ya que se usó más que cualquier otro, fue el de las visiones y/o sueños.

“Los talentos que Cristo confía a su iglesia representan especialmente las bendiciones y los dones impartidos por el Espíritu Santo. “A éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro palabra de ciencia según el mismo Espíritu, a otro, fe por el mismo Espíritu, y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu; a otro, operaciones de milagros, y a otro, profecía, y a otro, discreción de espíritus; y a otro, género de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Mas todas estas cosas obra uno y el mismo Espíritu, repartiendo particularmente a cada uno como quiere”.* Todos los hombres no reciben los mismos dones, pero se promete algún don del Espíritu a cada siervo del Maestro.” Palabras de Vida del Gran Maestro, 263, 264.

6. Comentarios

“Cuando todo quedó perdido en Adán, y las sombras de la noche obscurecieron los cielos morales, no tardó en aparecer la estrella de la esperanza en Cristo, estableciéndose así un medio de comunicación entre Dios y el hombre.

En su estado de caída, el hombre no podía conversar cara a cara con Dios ni con Cristo ni con los ángeles, como cuando era puro en el Edén.

Pero gracias al ministerio de los santos ángeles, se dignó el eterno Dios hablarle en sueños y visiones. “Si tuviereis profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él.”

La manifestación del espíritu de profecía estaba prometida para todas las dispensaciones. La Sagrada Escritura no la restringe en pasaje alguno a determinado período de los comprendidos entre la caída y la restauración final.

La Biblia reconoce la manifestación del espíritu profético, tanto en la época patriarcal, como en la judaica y la cristiana. Por este medio se comunicó Dios con los santos de la antigüedad.

Enoc, el séptimo desde Adán, profetizó, y tan dilatado y minucioso fue el campo de su profética visión que abarcó muy lejanas épocas futuras, y describió la venida del Señor y la ejecución del juicio final sobre los impíos.

Durante la dispensación judaica, Dios habla a sus profetas en sueños y visiones, mostrándoles los grandes acontecimientos futuros, especialmente los relacionados con el primer advenimiento de Cristo para padecer por los pecadores, y con su segunda aparición en gloria para destruir a sus enemigos y completar la redención de su pueblo.

A causa de la corrupción de los judíos, el espíritu de profecía casi desapareció de entre ellos durante unos cuantos siglos del período de decadencia, pero reapareció en los últimos años de la dispensación judaica para anunciar la llegada del Mesías.

Zacarías, el padre de Juan el Bautista, “fue lleno de Espíritu Santo y profetizó.” Simeón, hombre justo y pío, “esperaba la consolación de Israel,” y vino al templo impulsado por el Espíritu y profetizó diciendo de Jesús que sería “luz para ser revelada a los gentiles,” y la gloria de Israel. La profetisa Ana “hablaba de él a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.” Y no hubo mayor profeta que Juan, escogido por Dios para presentar a Israel “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” 2 Mensajes Selectos, 10-12.

7. Conclusión

 “La era cristiana comenzó con la efusión del Espíritu Santo y la manifestación de varios dones espirituales, entre ellos el de profecía. Después de encomendar a sus discípulos que fuesen a predicar el evangelio por todo el mundo, les dijo Jesús: “Y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; quitarán serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.” El día de Pentecostés, al comenzar abiertamente la dispensación cristiana, se manifestaron de maravillosa manera algunos de dichos dones.

Cuando ya había transcurrido un cuarto de siglo de la era cristiana, nos refiere Lucas al dar cuenta de sus viajes con Pablo y otros discípulos, que entró en casa del evangelista Felipe, y dice a este propósito: “Y éste tenía cuatro hijas, doncellas, que profetizaban. Y parando nosotros allí por muchos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo.”

Posteriormente vemos también al amado Juan, en la isla de Patmos, henchido del espíritu de profecía en toda su plenitud. Le fue comunicada la maravillosa Revelación, cuando ya había transcurrido más de medio siglo de la era cristiana. Los textos del Nuevo Testamento no hacen ni la más ligera insinuación de que los dones del Espíritu se substraerían de la iglesia hasta que hubiera de alborear el día de gloria por la segunda aparición de Jesucristo.

Desde la gran apostasía, rara vez se han manifestado estos dones, y por esta razón los que se llaman cristianos suponen generalmente que estuvieron destinados solamente a la iglesia primitiva. Pero desde la era apostólica hasta hoy, hubo entre los más devotos discípulos de Jesús, manifestaciones que las principales iglesias cristianas reconocieron como dones del Espíritu Santo. Así pues, ¿no es más lógico atribuir a los errores e incredulidad de la iglesia la razón de que hayan sido tan raras esas manifestaciones, que suponer que Dios le haya retirado este favor a la iglesia? Cuando el pueblo de Dios vuelva a la fe y a las prácticas de la iglesia primitiva, como seguramente lo hará bajo la influencia del postrer mensaje, sobrevendrá la lluvia tardía y se reavivarán todos los dones. La lluvia temprana sobrevino al comienzo de la era cristiana, en la época de la sementera del evangelio, para que germinara y arraigara la semilla. Entonces la iglesia disfrutó los dones espirituales. Y cuando al final de la dispensación cristiana sobrevenga la lluvia tardía para madurar la áurea cosecha destinada a los alfolíes de Dios, entonces se volverán a manifestar en toda su plenitud los dones del Espíritu Santo.

Con esto concuerdan las palabras del profeta, citadas por Pedro: “Y será en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; y vuestros mancebos verán visiones y vuestros viejos soñarán sueños… . Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo. El sol se volverá en tinieblas y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto.” *Aquí vemos el espíritu de profecía entre las señales características de los últimos días. El reavivamiento del espíritu profético en los últimos días había de constituir una de las señales más notables del próximo fin. Esto es evidente, pues se incluye al espíritu de profecía entre las prodigiosas señales en el sol, la luna y las estrellas que se verían en el cielo, y entre las señales de la tierra, como sangre, fuego y vapor de humo.

De todos los beneficios que Dios ha concedido a su pueblo, dejando aparte la dádiva de su Hijo, ninguno hay tan sagrado ni tan eficaz para su bienestar como el don de su santa ley y de su Santo Espíritu. Y ninguno es tan a propósito como éstos para desbaratar los planes de Satanás y, en consecuencia, suscitar su ira. Y cuando en la última generación de hombres se levante el pueblo de Dios, observando los diez preceptos de la santa ley y reconociendo el renacimiento del espíritu de profecía, experimentará la acerba hostilidad de sus enemigos, suscitada exclusivamente por directa inspiración de Satanás. “Entonces el dragón fue airado contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra los otros de la simiente de ella, los cuales guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.” El ángel le dijo a Juan: “El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.” * La observancia de los mandamientos de Dios y el reconocimiento del espíritu de profecía por la iglesia remanente, o sean los cristianos de la última generación, excitan la ira del dragón.

A pesar de su apostasía, la era judaica se abrió y concluyó con especiales manifestaciones del Espíritu de Dios. Y no es razonable suponer que la era cristiana, cuya luz, comparada con la de la primera dispensación, es como la luz del sol respecto de los pálidos rayos de la luna, haya de comenzar con gloria y concluir en oscuridad. Y si a fin de preparar un pueblo para el primer advenimiento de Cristo fue necesaria una obra especial del Espíritu, mucho más necesaria habrá de ser para su segunda venida.” 2 Mensajes Selectos, 12-14.

La Cena del Señor

1. Principio

Creemos que la Cena del Señor es una conmemoración de los sufrimientos y muerte de Jesús.

El pan simboliza el cuerpo de Jesucristo, y el vino sin fermentar es símbolo de su sangre derramada. Mateo 26:26-28; 1 Corintios 10:16, 17; 11:23-26.

“Mientras comía la pascua con sus discípulos, instituyó en su lugar el rito que había de conmemorar su gran sacrificio…

“Delante de él estaban los panes sin levadura que se usaban en ocasión de la Pascua. El vino de la Pascua, exento de toda fermentación, estaba sobre la mesa. Estos emblemas empleó Cristo para representar su propio sacrificio sin mácula. Nada que fuese corrompido por la fermentación, símbolo de pecado y muerte, podía representar al ‘Cordero sin mancha y sin contaminación’.” El Deseado de Todas las Gentes, 608, 609.

Por disfrutar del pan y del vino no se efectúa el perdón de los pecados. Aquellos deben servir como conmemoración de los sufrimientos y muerte de Jesús para fortalecer a la iglesia.

La preparación incluye autoexamen, reconocimiento, y confesión del pecado y una sincera tristeza por éste.

“Los ritos del bautismo y de la cena del Señor son dos columnas monumentales, una fuera de la iglesia y la otra dentro de ella. Sobre estos ritos Cristo ha inscrito el nombre del verdadero Dios.” 2 Joyas de los Testimonios, 239.

En la Cena del Señor sólo puede participar quien ha hecho el pacto con Dios por medio del bautismo y ha llegado a ser miembro de iglesia.

“Y Jehová dijo a Moisés y Aarón: Esta ordenanza de la pascua; ningún extraño comerá de ella” (Éxodo 12:43).

2. Introducción

“Y vino el día de los ázimos, en el cual era necesario matar la pascua. Y envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, aparejadnos la pascua para que comamos” Lucas 22:7, 8. Jesús envió a dos de sus discípulos a preparar la Pascua, ya que esta fiesta tendría una significado superior a las anteriores: “…En gran manera he deseado comer con vosotros esta Pascua antes que padezca” Lucas 22:15. Esta sería la última Pascua que Cristo tomaría en esta tierra, ya que su sufrimiento y muerte se aproximaba.

“Porque os digo que no comeré más de ella, hasta que se cumpla en el reino de Dios” Lucas 22:16. El Señor anunció que volvería a participar en una cena con sus seguidores después de su segunda venida, tal como se describe en Apocalipsis 19:9 “…Bienaventurados los que son llamados a la cena del Cordero…”.

“Cristo se hallaba en el punto de transición entre dos sistemas y sus dos grandes fiestas respectivas. El, el Cordero inmaculado de Dios, estaba por presentarse con ofrenda por el pecado, y así acabaría con el sistema de figuras y ceremonias que durante cuatro mil años había anunciado su muerte. Mientras comía la Pascua con sus discípulos, instituyó en su lugar el rito que había de conmemorar su gran sacrificio. La fiesta nacional de los judíos iba a desaparecer para siempre. El servicio que Cristo establecía había de ser observado por sus discípulos en todos los países y a través de todos los siglos.” El Deseado de Todas las Gentes, 608.

3. Definición

“Y tomando el pan, habiendo dado gracias, partió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado: haced esto en memoria de mí. Asimismo también el vaso, después que hubo cenado, diciendo: este vaso es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama” Lucas 22:19, 20. En ocasión de la cena pascual el Señor Jesús introdujo dos elementos que debían permanecer en la memoria y en la práctica de sus seguidores, tal como se realizó en tiempos del apóstol Pablo: “Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga”. 1 Corintios 11:26. Así pues, la ingesta de pan y la toma de la copa que Jesús instituyó en ocasión de la Pascua era un símbolo de su muerte expiatoria a causa del pecado.

“… nuestra pascua, que es Cristo, fue sacrificada por nosotros” 1 Corintios 5:7. Cuando Cristo fue presentado públicamente por Juan el Bautista se dijo: “El siguiente día ve Juan a Jesús que venía a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” Juan 1:29. El cordero pascual simbolizaba el sacrificio y muerte de Cristo, pues El era el Cordero de Dios, el cual fue sacrificado literalmente, a fin de que por su sangre obtuviéramos remisión de pecados.

“… tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: tomad, comed: esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí” 1 Corintios 11:23, 24. El pan simboliza el cuerpo de Cristo.

“Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí” 1 Corintios 11:25. El vino de la copa simboliza la sangre de Cristo.

Tanto el pan como símbolo del cuerpo de Jesús, así como el vino símbolo de Su sangre, debían ingerirse después de su sacrificio por siempre, ya que era un memorial del sacrificio y muerte de Cristo.

La pascua se consumó en el momento en que Cristo expiró en la cruz del Calvario, así pues no era necesario presentar más corderos, pues el auténtico y realmente valioso ya había sido ofrecido. Pero, en lugar de la Pascua el Señor Jesús instituyó otra ceremonia: La Santa Cena, la cual debe practicarse hasta que no sea necesario tener su sacrificio en memoria y esto será cuando estemos para siempre con el Salvador en la ‘cena del Cordero’.

“Cristo instituyó este rito para que hablase a nuestros sentidos del amor de Dios expresado en nuestro favor. No puede haber unión entre nuestras almas y Dios excepto por Cristo.

La unión y el amor entre hermanos deben ser cimentados y hechos eternos por el amor de Jesús. Y nada menos que la muerte de Cristo podía hacer eficaz para nosotros este amor. Es únicamente por causa de su muerte por lo que nosotros podemos considerar con gozo su segunda venida. Su sacrificio es el centro de nuestra esperanza. En él debemos fijar nuestra fe.” El Deseado de Todas las Gentes, 614, 615.

4. Características

A continuación se analiza siguiendo el orden del proceso a seguir en la Santa Cena:

1. PREPARACIÓN MATERIAL

• “… y aderezaron la pascua” Marcos 14:16.

 Preparación del pan sin levadura, el jugo de uva sin fermentar y los utensilios necesarios.

2. TOMAR EL PAN

• “…tomó Jesús el pan…” Marcos 14:22.

 El responsable de la iglesia y consagrado para ello toma el pan entre sus manos.

3. BENDECIR EL PAN

• “…tomó Jesús el pan, y bendiciendo…” Marcos 14:22.

4. PARTIR EL PAN

•  “…tomó Jesús el pan, y bendiciendo, partió…” Marcos 14:22.

5. DISTRIBUCIÓN DEL PAN

• “…tomó Jesús el pan, y bendiciendo, partió y les dio…” Marcos 14:22.

6. INGESTA DEL PAN

• “…tomó Jesús el pan, y bendiciendo, partió y les dio, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo” Marcos 14:22.

7. TOMAR EL VASO

• “Y tomando el vaso,…” Marcos 14:23.

8. DAR LAS GRACIAS

• “Y tomando el vaso, habiendo dado las gracias…” Marcos 14:23.

9. DISTRIBUCION DEL VINO

• “Y tomando el vaso, habiendo dado las gracias, les dio…” Marcos 14:23.

10. BEBIDA DEL VINO

• “Y tomando el vaso, habiendo dado las gracias, les dio: y bebieron de él todos. Y les dice: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada” Marcos 14:23.

11. HIMNO

• “… cantado el himno…” Marcos 14:26.

12. ORACION

• “…y oró…” Marcos 14:25.

“Al participar con sus discípulos del pan y del vino, Cristo se comprometió como su redentor.

Les confió el nuevo pacto, por medio del cual todos los que le reciben llegan a ser hijos de Dios, coherederos con Cristo. Por este pacto, venía a ser suya toda bendición que el cielo podía conceder para esta vida y la venidera. Este pacto había de ser ratificado por la sangre de Cristo.

La administración del sacramento había de recordar a los discípulos el sacrificio infinito hecho por cada uno de ellos como parte del gran conjunto de la humanidad caída.” El Deseado de Todas las Gentes, 613.

5. Referencias

La celebración de la Santa Cena es un acto muy solemne por lo que se exige una gran reverencia y sentido de la responsabilidad de cada miembro de iglesia, pues deben tenerse cuenta los siguientes aspectos:

• EXAMEN PERSONAL

 “Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así de aquel pan, y beba de aquella copa” 1 Corintios 11:28.

• PREPARACIÓN ESPIRITUAL CABAL

 “Porque el que come y bebe indignamente, juicio como y bebe para sí…” 1 Corintios 11:29.

• CONOCIMIENTO Y COMPRENSIÓN DEL SACRIFICIO DE CRISTO

 “…juicio como y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo de Cristo” 1 Corintios 11:29.

• CONSECUENCIAS

 Tomar parte en la Santa Cena sin la debida preparación, conocimiento o reverencia conlleva los siguientes efectos:

– “…será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor”

1 Corintios 11:27.

– “Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí…” 1 Corintios 11:29.

– “Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros y muchos duermen” 1 Corintios 11:30.

“Todas las cosas relacionadas con este rito deben sugerir una preparación tan perfecta como sea posible. Toda ordenanza de la iglesia debe ser elevadora. No debe hacérsela común o vulgar, ni debe colocársela al mismo nivel de las cosas comunes.” Manuscrito 76, 1900.

“Esta ceremonia no ha de realizarse en forma indiferente, sino con fervor, recordando su propósito y objeto.” Manuscrito 8, 1897.

6. Comentarios

“Pero el servicio de la comunión no había de ser una ocasión de tristeza. Tal no era su propósito. Mientras los discípulos del Señor se reúnen alrededor de su mesa, no han de recordar y lamentar sus faltas. No han de espaciarse en su experiencia religiosa pasada, haya sido ésta elevadora o deprimente. No han de recordar las divergencias existentes entre ellos y sus hermanos. El rito preparatorio ha abarcado todo esto. El examen propio, la confesión del pecado, la reconciliación de las divergencias, todo esto se ha hecho. Ahora han venido para encontrarse con Cristo. No han de permanecer en la sombra de la cruz, sino en su luz salvadora. Han de abrir el alma a los brillantes rayos del Sol de justicia. Con corazones purificados por la preciosísima sangre de Cristo, en plena conciencia de su presencia, aunque invisible, han de oír sus palabras: “La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy.”

Nuestro Señor dice: Bajo la convicción del pecado, recordad que yo morí por vosotros. Cuando seáis oprimidos, perseguidos y afligidos por mi causa y la del Evangelio, recordad mi amor, el cual fue tan grande que di mi vida por vosotros. Cuando vuestros deberes parezcan austeros y severos, y vuestras cargas demasiado pesadas, recordad que por vuestra causa soporté la cruz, menospreciando la vergüenza. Cuando vuestro corazón se atemoriza ante la penosa prueba, recordad que vuestro Redentor vive para interceder por vosotros.

El rito de la comunión señala la segunda venida de Cristo. Estaba destinado a mantener esta esperanza viva en la mente de los discípulos.

En cualquier oportunidad en que se reuniesen para conmemorar su muerte, relataban cómo él “tomando el vaso, y hechas gracias, les dio, diciendo: Bebed de él todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados.

Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.” En su tribulación, hallaban consuelo en la esperanza del regreso de su Señor. Les era indeciblemente precioso el pensamiento: “Todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga.” El Deseado de Todas las Gentes, 614, 615.

7. Conclusión

“Demasiado a menudo los ritos que señalan la humillación y los padecimientos de nuestro Señor son considerados como una forma. Fueron instituidos con un propósito. Nuestros sentidos necesitan ser vivificados para comprender el misterio de la piedad. Es patrimonio de todos comprender mucho mejor de lo que los comprendemos los sufrimientos expiatorios de Cristo. “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto,” así el Hijo de Dios fue levantado, “para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna.” Debemos mirar la cruz del Calvario, que sostiene a su Salvador moribundo. Nuestros intereses eternos exigen que manifestemos fe en Cristo.

Nuestro Salvador dijo: “Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebierais su sangre, no tendréis vida en vosotros. …Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.” Esto es verdad acerca de nuestra naturaleza física. A la muerte de Cristo debemos aun esta vida terrenal. El pan que comemos ha sido comprado por su cuerpo quebrantado.

El agua que bebemos ha sido comprada por su sangre derramada. Nadie, santo, o pecador, come su alimento diario sin ser nutrido por el cuerpo y la sangre de Cristo. La cruz del Calvario está estampada en cada pan. Está reflejada en cada manantial. Todo esto enseñó Cristo al designar los emblemas de su gran sacrificio.

La luz que resplandece del rito de la comunión realizado en el aposento alto hace sagradas las provisiones de nuestra vida diaria. La despensa familiar viene a ser como la mesa del Señor, y cada comida un sacramento.

¡Y cuánto más ciertas son las palabras de Cristo en cuanto a nuestra naturaleza espiritual! El declara: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna.”

Es recibiendo la vida derramada por nosotros en la cruz del Calvario como podemos vivir la vida santa. Y esta vida la recibimos recibiendo su Palabra, haciendo aquellas cosas que él ordenó. Así llegamos a ser uno con él. “El que come mi carne –dice él,– y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.”

Este pasaje se aplica en un sentido especial a la santa comunión. Mientras la fe contempla el gran sacrificio de nuestro Señor, el alma asimila la vida espiritual de Cristo. Y esa alma recibirá fuerza espiritual de cada comunión. El rito forma un eslabón viviente por el cual el creyente está ligado con Cristo, y así con el Padre. En un sentido especial, forma un vínculo entre Dios y los seres humanos que dependen de él.

Al recibir el pan y el vino que simbolizan el cuerpo quebrantado de Cristo y su sangre derramada, nos unimos imaginariamente a la escena de comunión del aposento alto. Parecemos pasar por el huerto consagrado por la agonía de Aquel que llevó los pecados del mundo. Presenciamos la lucha por la cual se obtuvo nuestra reconciliación con Dios. El Cristo crucificado es levantado entre nosotros.

Contemplando al Redentor crucificado, comprendemos más plenamente la magnitud y el significado del sacrificio hecho por la Majestad del cielo. El plan de salvación queda glorificado delante de nosotros, y el pensamiento del Calvario despierta emociones vivas y sagradas en nuestro corazón. Habrá alabanza a Dios y al Cordero en nuestro corazón y en nuestros labios; porque el orgullo y la adoración del yo no pueden florecer en el alma que mantiene frescas en su memoria las escenas del Calvario.

Los pensamientos del que contempla el amor sin par del Salvador, se elevarán, su corazón se purificará, su carácter se transformará. Saldrá a ser una luz para el mundo, a reflejar en cierto grado ese misterioso amor. Cuanto más contemplemos la cruz de Cristo, más plenamente adoptaremos el lenguaje del apóstol cuando dijo: “Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.” El Deseado de Todas las Gentes, 616, 617.

El Lavamiento de los pies

1. Principio

Creemos que el lavamiento de los pies debe preceder a la Cena del Señor. Prepara el corazón para servirnos los unos a los otros en humildad y amor, llevándonos, por lo tanto, a una estrecha comunión. Juan 13:1-17.

“Estas palabras significaban más que la limpieza corporal. Cristo estaba hablando todavía de la purificación superior ilustrada por la inferior. … Cuando Jesús se ciñó con una toalla para lavar el polvo de sus pies, deseó por este mismo acto lavar el enajenamiento, los celos y el orgullo de sus corazones. Esto era mucho más importante que lavar sus polvorientos pies. Con el espíritu que entonces manifestaban, ninguno de ellos estaba preparado para tener comunión con Cristo. Hasta que fuesen puestos en un estado de humildad y amor, no estaban preparados para participar en la cena pascual o del servicio recordativo que Cristo estaba por instituir.” El Deseado de Todas las Gentes, 602, 603.

2. Introducción

Entre los discípulos de Jesús ocurrían a menudo discusiones a causa de la supremacía de uno sobre el otro: “Y hubo entre ellos una contienda, quien de ellos parecía ser el mayor” Lucas 22:24.

Estas disensiones se repetían con cierta frecuencia, lo cual era conocido por Jesús, el cual declaró: “Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado” Mateo 23:12.

El Señor deseaba que sus seguidores comprendieran este principio divino para la cual procedió a dar una explicación a la pregunta que le plantearon: “En aquel tiempo se llegaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamado Jesús a un niño, le puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo que si nos os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que cualquiera que se humillare como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos” Mateo 18:1-4.

“Jesús, el amado Salvador, ha dado a todos notables lecciones de humildad. … En su humillación, cuando su obra en la tierra estaba casi terminada y estaba casi terminada y estaba por volver al trono de su Padre,… entre las últimas las últimas lecciones que dio a sus discípulos hubo una sobre la importancia de la humildad. Mientras éstos contendían en cuanto a quien sería el mayor en el reino prometido, se ciñó como siervo y lavó los pies de aquellos que le llamaban Señor y Maestro.” 1 Joyas de los Testimonios, 517.

3. Definición

“De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el apóstol es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis” Juan 13:16, 17. Un espíritu humilde, una disposición al servicio voluntario, así como una alta consideración hacia el semejante eran principios que el Señor enfatizó una vez más a sus discípulos en ocasión de la fiesta de la Pascua.

La cena pascual era una ceremonia que rememoraba la liberación de Israel de Egipto, así como a Cristo, el Cordero pascual que por su sangre garantizaba la vida. En esta ocasión especial en que todos los discípulos se encontraban reunidos alrededor de la mesa, Jesús instituyó el rito del lavamiento de los pies, de la siguiente forma:

1. “Levantose de la cena, y quitose su ropa, y tomando una toalla, ciñose” Juan 13:4. Jesús se desprendió de su manto y con el ropaje simple de un siervo tomó una toalla para proceder al lavatorio.

2. “Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido” Juan 13:5. Jesús asumió el oficio del más humilde de los siervos, el que se encargaba de lavar los pies de los invitados. Ofreció un servicio completo, pues lavó y secó los pies.

3. “Así que, después que les hubo lavado los pies, y tomando su ropa, volviéndose a sentar a la mesa, díjoles: ¿Sabéis lo que os he hecho?” Juan 13:12. Jesús lavó los pies de todos y cuando terminó condujo los pensamientos de los discípulos a la reflexión, pues debían ser conscientes de lo que estaba sucediendo.

4. “Vosotros me llamáis, Maestro, y, Señor: y decís bien; porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos a los otros” Juan 13:13, 14. Jesús apeló a las declaraciones de los discípulos acerca de su persona, las cuales implicaban autoridad, respeto, sabiduría y liderazgo, a saber Maestro y Señor para presentarse El mismo como ejemplo a seguir: Sí El lo había hecho y dicho y ellos se decían sus discípulos debían realizar el lava-miento de los pies uno al otro. Así el Señor estableció la ceremonia del lavamiento de los pies.

5. “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” Juan 13:15. Jesús confirmó de nuevo la validez de este rito como ejemplo a seguir por sus discípulos.

6. “De cierto, de cierto os sigo: El siervo no es mayor que su señor, ni el apóstol es mayor que el que le envió” Juan 13:16. Jesús confirmó una vez más la necesidad de realizar esta practica, pero ahora desde otra perspectiva. Primero les enseñó que debían hacerlo como acto de purificación (Juan 13:10), segundo como acto de igualdad (Juan 13:14), tercero como ejemplo de Cristo (Juan 13:15) y cuarto como prueba de ser sus seguidores (Juan 13:16).

7. “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis” Juan 13:17. Jesús les había enseñado y de este modo habían de practicarlo, pues además iba acompañado de una promesa: ser doblemente felices.

“Los discípulos no hacían ningún ademán de servirse unos a otros. Jesús aguardó un rato para ver lo que iban a hacer. Luego él, el Maestro divino, se levantó de la mesa… tomó una toalla, y se ciñó. Con sorprendido interés, los discípulos miraban, y en silencio esperaba para ver lo que iba a seguir…

“Esta acción abrió los ojos de los discípulos. Amarga vergüenza y humillación llenaron su corazón. Comprendieron el mudo reproche, y se vieron desde un punto de vista completamente nuevo. …

“… les dio un ejemplo que nunca olvidarían… Uno de los últimos actos de su vida en la tierra consistió en ceñirse como siervo y cumplir la tarea de un siervo.” El Deseado de Todas las Gentes, 600, 601.

4. Características

El lavamiento de los pies implica servicio, reconciliación, igualdad, fraternidad, humildad y muchos otros aspectos más que se incluyen en el acto de servir, tal como se exponen a continuación:

SERVICIO

• Don celestial: “De manera que teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada … úsese conforme a la medida de la fe; o si ministerio en servir …” Romanos 12:7.

• Amor: “… sino servíos por amor los unos a los otros” Gálatas 5:13.

• Ánimo: “…como siervos de Cristo, haciendo de ánimo la voluntad de Dios” Efesios 6:6.

• Buena voluntad: “Sirviendo con buena voluntad como al Señor…” Efesios 6:7.

• Sencillez de corazón: “… no sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo a Dios” Colosenses 3:22.

• Reverencia: “…retengamos la gracia por la cual sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia” Hebreos 12:38.

“Para los que reciben el espíritu de este servicio, no puede nunca llegar a ser una mera ceremonia. Su constante lección será: ‘servíos por amor los unos a los otros’ (Gál. 5:13). …

“Jesús, que era servido por todos, vino a ser siervo de todos. Y porque ministró a todos, volverá a ser servido y honrado por todos. Y los que quieren participar de sus atributos, y con él compartir el gozo de ver almas redimidas, deben seguir su ejemplo de ministerio abnegado.” El Deseado de Todas las Gentes, 606.

5. Referencias

La relación que debería existir entre todos los seres humanos y específicamente entre los de la misma fe, se expresa claramente en las Sagradas Escrituras.

1. HACER BIEN Y NO ACEPTAR CALUMNIAS

• “… ni hace mal a su prójimo, ni contra su prójimo acoge oprobio alguno” Salmo 15:3.

2. SERVIR DE GUIA

• “El justo sirve de guía a su prójimo…” Proverbios 12:26.

3. DECIR LA VERDAD

• “…Hablad verdad cada cual con su prójimo…” Zacarías 8:16.

4. NO PENSAR MAL

• “Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo…” Zacarías 8:17.

5. AMAR

• “…Amarás a tu prójimo como a ti mismo” Mateo 19:19.

6. AGRADAR Y EDIFICAR

• “Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en bien, a edificación” Romanos 15:2.

7. SERVIR

• “…servíos por amor los unos a los otros” Gálatas 5:13.

“Semejante al primer mandamiento, es el segundo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. La ley de amor requiere la dedicación del cuerpo, la mente y el alma al servicio de Dios y de nuestros semejantes. Y este servicio, al par que nos constituye en bendición para los demás, nos proporciona a nosotros la más grande bendición. La abnegación es la base de todo verdadero desarrollo. Por medio del servicio abnegado, adquiere toda facultad nuestra su desarrollo máximo. Llegamos a participar cada vez más plenamente de la naturaleza divina. Somos preparados para el cielo, porque lo recibimos en nuestro corazón.” La Educación, 17.

6. Comentarios

“Cristo quería que sus discípulos comprendiesen que aunque les había lavado los pies, esto no le restaba dignidad. “Vosotros me llamáis, Maestro, y, Señor; y decís bien; porque lo soy.” Y siendo tan infinitamente superior, impartió gracia y significado al servicio. Nadie ocupaba un puesto tan exaltado como el de Cristo, y sin embargo él se rebajó a cumplir el más humilde deber.

A fin de que los suyos no fuesen engañados por el egoísmo que habita en el corazón natural y se fortalece por el servicio propio, Cristo les dio su ejemplo de humildad. No quería dejar a cargo del hombre este gran asunto. De tanta importancia lo consideró, que él mismo que era igual a Dios, actuó como siervo de sus discípulos. Mientras estaban contendiendo por el puesto más elevado, Aquel ante quien toda rodilla ha de doblarse, Aquel a quien los ángeles de gloria se honran en servir, se inclinó para lavar los pies de quienes le llamaban Señor. Lavó los pies de su traidor.

En su vida y sus lecciones, Cristo dio un ejemplo perfecto del ministerio abnegado que tiene su origen en Dios. Dios no vive para sí. Al crear el mundo y al sostener todas las cosas, está sirviendo constantemente a otros. El “hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos e injustos.” Este ideal de ministerio fue confiado por Dios a su Hijo. Jesús fue dado para que estuviese a la cabeza de la humanidad, a fin de que por su ejemplo pudiese enseñar lo que significa servir. Toda su vida fue regida por una ley de servicio. Sirvió y ministró a todos. Así vivió la ley de Dios, y por su ejemplo nos mostró cómo debemos obedecerla nosotros.

Vez tras vez, Jesús había tratado de establecer este principio entre sus discípulos. Cuando Santiago y Juan hicieron su pedido de preeminencia, él dijo: “El que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor.” En mi reino, el principio de preferencia y supremacía no tiene cabida. La única grandeza es la grandeza de la humildad. La única distinción se halla en la devoción al servicio de los demás.

Ahora, habiendo lavado los pies de los discípulos, dijo: “Ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.”

En estas palabras Cristo no sólo ordenaba la práctica de la hospitalidad. Quería enseñar algo más que el lavamiento de los pies de los huéspedes para quitar el polvo del viaje. Cristo instituía un servicio religioso. Por el acto de nuestro Señor, esta ceremonia humillante fue transformada en rito consagrado, que debía ser observado por los discípulos, a fin de que recordasen siempre sus lecciones de humildad y servicio.” El Deseado de Todas las Gentes, 605, 606.

7. Conclusión

“Este rito es la preparación indicada por Cristo para el servicio sacramental. Mientras se alberga orgullo y divergencia y se contiende por la supremacía, el corazón no puede entrar en comunión con Cristo. No estamos preparados para recibir la comunión de su cuerpo y su sangre. Por esto, Jesús indicó que se observase primeramente la ceremonia conmemorativa de su humillación.

Al llegar a este rito, los hijos de Dios deben recordar las palabras del Señor de vida y gloria: “¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis, Maestro, y, Señor: y decís bien; porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el apóstol es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.” Hay en el hombre una disposición a estimarse más que a su hermano, a trabajar para si, a buscar el puesto más alto; y con frecuencia esto produce malas sospechas y amargura de espíritu. El rito que precede a la cena del Señor, está destinado a aclarar estos malentendidos, a sacar al hombre de su egoísmo, a bajarle de sus zancos de exaltación propia y darle la humildad de corazón que le inducirá a servir a su hermano.

El santo Vigilante del cielo está presente en estos momentos para hacer de ellos momentos de escrutinio del alma, de convicción del pecado y de bienaventurada seguridad de que los pecados están perdonados. Cristo, en la plenitud de su gracia, está allí para cambiar la corriente de los pensamientos que han estado dirigidos por cauces egoístas. El Espíritu Santo despierta las sensibilidades de aquellos que siguen el ejemplo de su Señor. Al ser recordada así la humillación del Salvador por nosotros, los pensamientos se vinculan con los pensamientos; se evoca una cadena de recuerdos de la gran bondad de Dios y del favor y ternura de los amigos terrenales. Se recuerdan las bendiciones olvidadas, las mercedes de las cuales se abusó, las bondades despreciadas.

Quedan puestas de manifiesto las raíces de amargura que habían ahogado la preciosa planta del amor. Los defectos del carácter, el descuido de los deberes, la ingratitud hacia Dios, la frialdad hacia nuestros hermanos, son tenidos en cuenta. Se ve el pecado como Dios lo ve.

Nuestros pensamientos no son pensamientos de complacencia propia, sino de severa censura propia y humillación. La mente queda vivificada para quebrantar toda barrera que causó enajenamiento. Se ponen a un lado las palabras y los pensamientos malos. Se confiesan y perdonan los pecados. La subyugadora gracia de Cristo entra en el alma, y el amor de Cristo acerca los corazones unos a otros en bienaventurada unidad.

A medida que se aprende así la lección del servicio preparatorio, se enciende el deseo de vivir una vida espiritual más elevada. El divino Testigo responderá a este deseo. El alma será elevada. Podemos participar de la comunión con el sentimiento consciente de que nuestros pecados están perdonados. El sol de la justicia de Cristo llenará las cámaras de la mente y el templo del alma. Contemplaremos al “Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”

Para los que reciben el espíritu de este servicio, no puede nunca llegar a ser una mera ceremonia. Su constante lección será: “Servíos por amor los unos a los otros.” Al lavar los pies a sus discípulos, Cristo dio evidencia de que haría, por humilde que fuera, cualquier servicio que los hiciese herederos con él de la eterna riqueza del tesoro del cielo. Sus discípulos, al cumplir el mismo rito, se comprometen asimismo a servir a sus hermanos.

Dondequiera que este rito se celebra debidamente, los hijos de Dios se ponen en santa relación, para ayudarse y bendecirse unos a otros. Se comprometen a entregar su vida a un ministerio abnegado. Y esto no sólo unos por otros. Su campo de labor es tan vasto como lo era el de su Maestro. El mundo está lleno de personas que necesitan nuestro ministerio. Por todos lados, hay pobres desamparados e ignorantes. Los que hayan tenido comunión con Cristo en el aposento alto, saldrán a servir como él sirvió.” El Deseado de Todas las Gentes, 605 –607.

La Iglesia del Señor

1. Principio

Creemos que la cabeza de la iglesia es Cristo. La iglesia es una reunión de creyentes que han aceptado a Cristo como Salvador y Señor, y viven según su doctrina y sus mandamientos. Efesios 5:23; Colosenses 1:18.

Los miembros de iglesia son preparados para la eternidad en la escuela de Cristo, mediante la doctrina que tienen en común, las experiencias, el consejo y las amonestaciones. 1 Timoteo 3:15.

La norma inalterable en la vida y obra de la iglesia son las Sagradas Escrituras. Ellas contienen el gran divino documento de justicia y amor: los Diez Mandamientos que fueron vividos en forma práctica por Jesús. Precisamente por medio de éstos, fue posible reconocer en todos los tiempos a la iglesia remanente así como la apostasía. Apocalipsis 12:17; 14.12.

“la iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres. Fue organizada para servir, y su misión es la de anunciar el Evangelio al mundo.” Los Hechos de los Apóstoles, 9.

Para que puedan ser la luz del mundo Jesús rogó en su oración sumo sacerdotal por la unidad de sus seguidores. Juan 17:21; Efesios 4:16.

Creemos que por amor a Dios y a su pueblo, todos los miembros de la iglesia observarán el orden establecido por ésta. Hebreos 13:7, 17; 1 Tesalonicenses 5:12, 13. (Nota: En relación al orden y organización de la iglesia remitimos al Manual de Iglesia.)

2. Introducción

“… Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” Hechos 2:47. En este versículo se destaca la relación entre los individuos y la comunidad o iglesia. Especialmente interesante es comprobar que Dios dirige a las personas que le aceptan a formar parte de su iglesia, ya que éstas la conforman, siendo el punto de unión: la salvación en Cristo.

“Y los que creían en el Señor, se aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres” Hechos 5:14. La fe y aceptación de Cristo, como Salvador establece vínculos estrechos entre los miembros de Su iglesia, sean estos hombres y mujeres, pues delante de Dios no hay acepción de personas.

“… y mucha compañía fue agregada al Señor” Hechos 11:24. Tomar la decisión de formar parte del pueblo de Dios es considerada bíblicamente como posesión del Señor, ya que la fe personal y la doctrina común une a los individuos entre sí y con Dios, ya que de acuerdo a la Palabra, todos los miembros de la iglesia de Cristo, son su familia en la tierra, la cual está unida con la del cielo a través del Padre de quien toma nombre y de Cristo quien ha restablecido la unión: “Por esta causa doblo mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesucristo, del cual toma nombre toda la familia en los cielos y en la tierra” Efesios 3:14, 15.

“Durante los siglos de tinieblas espirituales, la iglesia de Dios ha sido como una ciudad asentada en un monte. De siglo en siglo, a través de las generaciones sucesivas, las doctrinas puras del cielo se han desarrollado dentro de ella. Por débil e imperfecta que parezca, la iglesia es el objeto al cual Dios dedica en un sentido especial su suprema consideración. Es el escenario de su gracia, en el cual se deleita en revelar su poder para transformar los corazones. … La iglesia de Dios es el palacio de la vida santa, lleno de variados dones, y dotado del Espíritu Santo.” Los Hechos de los Apóstoles, 10, 11.

3. Definición

La palabra ‘iglesia’ no aparece como tal en el Antiguo Testamento. Sin embargo, es interesante comprobar que cuando Esteban habló en su discurso acerca del antiguo Israel lo denominó ‘la iglesia en el desierto’ Hechos 7:38.

En el Antiguo Testamento el concepto que actualmente usamos por iglesia, se percibía bajo diferentes conceptos:

• Grupo de personas de la misma línea genealógica, bajo el concepto de nación.

 “Y haré de ti una nación grande, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición” Génesis 12:2.

• Grupo de personas de la misma línea genealógica, bajo el concepto de pueblo.

 “…Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob … Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto …” Éxodo 3:6, 7.

• Grupo de personas unidas bajo una misma creencia.

 “Después entraron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová, el Dios de Israel, dice así: Deja ir a mi pueblo …” Éxodo 5:1.

También en el Nuevo Testamento se usaron diferentes conceptos que aparecen con el término iglesia:

• Grupo de creyentes localizados geográficamente.

 “Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Nimfas, y a la iglesia que está en su casa. Y cuando esta carta fuere leída entre vosotros, haced que también sea leída en la iglesia de los laodicenses; y la de Laodicea que la leáis también vosotros” Colosenses 4:15, 16.

• Grupo de creyentes reunidos para adorar.

 “… Cuando os juntáis, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación: hágase todo para edificación” 1 Corintios 14:26.

• Autoridades de la iglesia: Dirigentes.

 “Así que los doce convocaron la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de dios, y sirvamos a las mesas” Hechos 6:2.

“La iglesia es la fortaleza de Dios, su ciudad de refugio, que él sostiene en un mundo en rebelión. Cualquier traición a la iglesia es traición hecha a Aquel que ha comprado a la humanidad con la sangre de su Hijo unigénito. Desde el principio, las almas fieles han constituido la iglesia en la Tierra. En todo tiempo el Señor ha tenido sus atalayas, que han dado un testimonio fiel a la generación en la cual vivieron. Estos centinelas daban el mensaje de amonestación, y cuando eran llamados a deponer su armadura, otros continuaban la labor. Dios ligó consigo a estos testigos mediante un pacto, uniendo a la iglesia de la tierra con la iglesia del cielo. El ha enviado a sus ángeles para ministrar a su iglesia, y las puertas del infierno no han podido prevalecer contra su pueblo.” Hechos de los Apóstoles, 10.

4. Características

“Ahora, pues, Israel, qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy …” Deut. 10:12, 13. En estos versículos se expresa con gran claridad las características para identificar a la iglesia de Dios verdadera:

• ‘temás a Jehová tu Dios’

 “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.” Proverbios 1:7 = Iglesia sabia en el conocimiento de Dios y Su verdad.

• ‘andes en todos sus caminos’

 “… Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.” Apocalipsis 15:3 = Iglesia justa y veraz.

• ‘ames … a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma’

 “… Vosotros os habéis consagrado ahora a Jehová; llegaos pues, y presentad sacrificios y alabanzas en la casa de Jehová. Y la multitud presentó sacrificios y alabanzas; y todo liberal de corazón, holocaustos.”

2 Crónicas 29:31 = Iglesia consagrada, dedicada a Dios.

• ‘sirvas … a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma’

 “… retengamos la gracia por la cual sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia” Hebreos 12:28 = Iglesia reverente y servicial.

• ‘guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos’

 “Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús” Apocalipsis 14:12 = Iglesia obediente, fiel y paciente.

“La iglesia está edificada sobre Cristo como su fundamento; ha de obedecer a Cristo como su cabeza.” El Deseado de Todas las Gentes, 382.

5. Referencias

Las Sagradas Escrituras presenta a la iglesia a través de un gran número de símbolos. Algunos de los cuales se exponen a continuación:

• SAL = Sabor y Preservación

 “Vosotros sois la sal de la tierra…” Mateo 5:13.

• LUZ = Iluminación y Guía

 “Vosotros sois la luz del mundo …” Mateo 5:14.

• REBAÑO = Grupo compacto

“… un rebaño y un pastor” Juan 10:16.

• CUERPO = Organismo y Organización

 “… la iglesia, la cual es su cuerpo …” Efesios 1:22, 23.

• MORADA = Acogimiento y Hogar

 “… sois juntamente edificados para morada de Dios …” Efesios 2:22.

• MUJER = Maternidad y Descendencia

 “Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia …” Efesios 5:23.

• COLUMNA Y BALUARTE = Sostén y Defensa

 “… la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” 1 Timoteo 3:15.

• PIEDRAS = Resistencia y Durabilidad

 “Vosotros también, como piedras vivas,…” 1 Pedro 2:5.

• SACERDOCIO = Mediación y Representación

 “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, …” 1 Pedro 2:9.

En comparación con los millones del mundo, los hijos de Dios serán, como siempre lo fueron, un pequeño rebaño; pero si permanecen de parte de la verdad como está revelada en su Palabra, Dios será su refugio. Están bajo el amplio escudo de la Omnipotencia. Dios siempre constituye mayoría. Cuando el sonido de la final trompeta penetre en la prisión de la muerte, y los justos se levanten en triunfo, exclamando: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” para unirse con Dios, con Cristo, con los ángeles y con los fieles de todas las edades, los hijos de Dios serán una gran mayoría . . . En santa visión el profeta vio el postrer triunfo de la iglesia remanente de Dios. Escribió:

“Y vi así como un mar de vidrio mezclado con fuego; y los que habían alcanzado la victoria . . .estar sobre el mar de vidrio, teniendo las arpas de Dios. Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todo poderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos”.” Hechos de los Apóstoles, 471.

6. Comentarios

“ A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Efe. 5: 27.

Puede parecemos maravilloso que Juan haya visto a Cristo como es, y que Cristo se haya dirigido por sí mismo a las iglesias. Pero debemos recordar que la iglesia, por más debilitada y defectuosa que sea, es el único objeto de la tierra al cual Cristo confiere su suprema consideración. Constantemente la está vigilando con solicitud, y la está fortaleciendo con su santo Espíritu. ¿Estaremos dispuestos, nosotros, como miembros de su iglesia, a permitirle que dirija nuestra mente y que trabaje por medio de nosotros para su gloria?

Dará toda la ayuda necesaria a los que pidan fortaleza para desarrollar un carácter cristiano. Pero su amor no es debilidad. No transigirá con sus pecados, ni les dará prosperidad mientras sigan una conducta torcida. Sus pecados serán perdonados sólo en virtud de un fiel arrepentimiento; porque Dios no cubrirá el mal con el manto de su justicia. Honrará el servicio fiel. Bendecirá abundantemente a los que revelan a sus semejantes su justicia, su misericordia y su amor. Que los que entran en su servicio anden delante de él en verdadera humildad, siguiendo fielmente sus pisadas, atesorando los santos principios que perdurarán por las edades eternas. Que demuestren, mediante la palabra y la acción, que obedecen las leyes que se obedecen en el cielo.

El amor de Dios por su iglesia es infinito. El cuidado que manifiesta hacia su heredad es incesante.” Hijos e Hijas de Dios, 16.

7. Conclusión

“La iglesia es propiedad de Dios, y el Señor la recuerda constantemente mientras está en el mundo, sujeta a las tentaciones de Satanás. Cristo nunca ha olvidado los días de su condescendencia. Al abandonar el escenario de su humillación, Jesús no perdió nada de su humanidad. Conserva el mismo amor tierno y piadoso, y siempre lo conmueve la angustia humana. Siempre tiene en cuenta que él fue un Varón de dolores, experimentado en quebrantos. No olvida a su pueblo que lo representa, que está luchando para exaltar su ley pisoteada. Sabe que el mundo que lo odió a él, odia también a su pueblo. Aun cuando Cristo Jesús ha pasado a los cielos, allí continúa siendo una cadena viviente que une a sus creyentes con su propio corazón de amor infinito. Los más humildes y débiles están unidos íntimamente a su corazón por una cadena de simpatía. Nunca olvida que él es nuestro representante, y que lleva nuestra naturaleza.

Jesús ve a su verdadera iglesia en la tierra, cuya mayor ambición consiste en cooperar con él en la grandiosa obra de salvar almas. Oye sus oraciones presentadas con contrición y poder, y la Omnipotencia no puede resistir sus ruegos por la salvación de cualquier miembro probado y tentado del cuerpo de Cristo. “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades; sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. Jesús vive siempre para interceder por nosotros. Por medio de nuestro Redentor, ¿qué bendiciones no recibirá el verdadero creyente? La iglesia, que está por entrar en su más severo conflicto, será, para Dios, el objeto más querido en la tierra. La confederación del mal será impulsada por un poder de abajo, y Satanás arrojará todo vituperio posible sobre los escogidos, a quienes no puede engañar y alucinar con sus invenciones y falsedades satánicas. Pero exaltado “por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados”, Cristo, nuestro representante y nuestra cabeza, ¿cerrará su corazón, o retirará su mano, o dejará de cumplir su promesa? No; nunca, nunca.

Dios tiene una iglesia, un pueblo escogido … Dios tiene un pueblo cuyos miembros colaboran con él, que ha avanzado teniendo la gloria del Señor en vista. Escuchad la oración de nuestro representante en el cielo: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado”. ¡Oh, cómo anhelaba la divina Cabeza tener a su iglesia consigo! Sus hijos tuvieron comunión con él en sus sufrimientos y su humillación, y es su mayor gozo tenerlos consigo para que sean participantes de su gloria. Cristo reclama el privilegio de tener 22 a su iglesia consigo. “Aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo”. El tenerlos consigo está en armonía con la promesa del pacto, y el acuerdo hecho con su Padre. Presenta reverentemente ante el propiciatorio su completa redención en favor de su pueblo. El arco de la promesa circunda a nuestro Sustituto y Garante mientras se derrama su petición de amor: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado”. Contemplaremos al Rey en su hermosura, y la iglesia será glorificada.

A semejanza de David, podemos orar ahora: “Tiempo es de actuar, oh Jehová, porque han invalidado tu ley”. Los hombres han avanzado en la desobediencia a la ley de Dios, hasta alcanzar un punto de insolencia sin paralelo. Se están educando en la desobediencia, y se acercan rápidamente al límite de la tolerancia y del amor de Dios, y el Señor seguramente intervendrá. El reivindicará ciertamente su honor, y reprimirá la iniquidad prevaleciente. ¿Serán arrastrados los que guardan los mandamientos de Dios por la iniquidad que predomina? ¿Serán ellos tentados, porque se tenga a la ley de Dios en oprobio universal, a menospreciar esa ley que es el fundamento de su gobierno tanto en el cielo, como en la tierra? No. Para su iglesia su ley llega a ser más preciosa, santa y honorable, a medida que los hombres arrojen sobre ella escarnio y desprecio. Como David, pueden decir: “Han invalidado tu ley. Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro. Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas, y aborrecí todo camino de mentira”. La iglesia militante no es todavía la iglesia triunfante; pero Dios ama a su iglesia, y describe por medio del profeta cómo se opone y resiste a Satanás, que está vistiendo a los hijos de Dios con las ropas más negras y contaminadas, y está reclamando el privilegio de destruirlos. Los ángeles de Dios los protegen de los asaltos del enemigo. El profeta dice: “Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová; y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás, Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba 24 delante del ángel. Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de sí, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala. Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie. Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar.” La iglesia remanente, 20-24.

El Bautismo Bíblico

1. Principio

Creemos que el bautismo es el pacto de una buena conciencia con Dios. La comisión de Jesús a su iglesia fue: “… id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; …” (Mateo 28:18-20).

Cristo ha instituido el bautismo como la señal de entrada en su reino espiritual. Este rito simboliza la sepultura y la resurrección de Jesús, así como la sepultura del viejo hombre y la resurrección de Jesús, así como la sepultura del viejo hombre y la resurrección a nueva vida en Cristo. Hechos 2:37, 38; 8:36-39; Romanos 6:2-5; Colosenses 2:12.

El bautismo es la confesión pública de que seguimos a Jesús, y se lleva a cabo por medio de la inmersión en el agua. Antes de realizarlo debe preceder una instrucción cabal de las verdades bíblicas y un examen bautismal.

Por este motivo, el bautismo infantil sólo puede ser considerado como una institución humana, pues carece de fundamento bíblico.

Personas que no saben diferencias entre lo bueno y lo malo, no serán admitidas al bautismo. Antes de la recepción por bautismo o por votación, cada alma debe haberse separado de la iglesia o congregación a la cual pertenecía.

El bautismo será repetido cuando por primera vez no ha sido hecho en conformidad con la regla bíblica o si alguien recibió el bautismo en estado de ignorancia. Hechos 19:2-6.

2. Introducción

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” Marcos 16:15, 16. La comisión impartida por Jesús a sus discípulos era clara y contundente en su orden de acción evangelizadora:

• ‘Id’ = Dirigirse a las personas

• ‘Predicad’= Enseñar a las personas

• ‘Creer’ = Aceptación de la persona

Otros aspecto más, realmente importantes y previos al bautismo fue expuesto por el apóstol Pedro en Hechos 2:38 “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados”

• ‘Arrepentimiento’ = Dolor por el pecado y propósito de enmienda

• ‘Perdón’ = Aceptación divina de la persona

• ‘Bautizad’ = Decisión de la persona

“Cristo ha hecho del bautismo la señal de entrada en su reino espiritual. Ha hecho de él una condición positiva que todos deben cumplir si desean ser considerados bajo la autoridad del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo.” 2 Joyas de los Testimonios, 389.

3. Definición

El significado espiritual del bautismo se describe en forma simbólica en las siguientes citas: “…Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” Hechos 22:16. “No por las obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por sus misericordia que nos salvó, por el lavado de la regeneración …” Tito 3:5. El acto de lavar es usado como modelo de la acción del bautismo, tal como se realizó el del Señor Jesús: “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua …” Mateo 3:16. Así pues este ‘lavacro’ se realiza literalmente con agua, sin embargo los pecados del ser humano son lavados con la sangre derramada de nuestro Salvador: “Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” Apocalipsis 1:5.

Así pues, el bautismo es un acto realizado por aquellos que aceptan a Cristo como su Salvador personal y lo deciden voluntariamente como resultado del conocimiento de la verdad y de la realización de la preparación personal necesaria, por medio de la cual reconocen la muerte vicaria de Jesús como el único modo de salvación, tal como se declara en Romanos 6:3 “O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte” ya que la promesa que se encuentra incluida en este símbolo es: “Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él” Romanos 6:8. Expresando el mismo pensamiento en otras palabras podríamos decir que al morir al pecado, así como Cristo murió en la cruz a causa del pecado, también vivimos como nueva criatura en Jesús.

Pero el bautismo no es sólo símbolo de la muerte de Jesucristo, sino también de su sepultura y resurrección: “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” Romanos 6:4.

El bautismo se realiza con agua y por inmersión, es decir el cuerpo se sumerge por completo bajo el agua, lo cual se describe como ‘sepultados’ en la cita anterior. La salida del agua se simboliza a través de la resurrección, así como ‘Cristo resucitó’, así también debe iniciarse una vida nueva.

Es interesante tomar en consideración la formula bautismal, pues el acto del bautismo la Divinidad completa participa: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” Mateo 28:19.

“ “El bautismo es una solemne renuncia al mundo. Por esta profesión el yo muere a la vida de pecado. Las aguas cubren al candidato y en presencia del universo entero se sella la promesa mutua. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo el hombre es sepultado con Cristo en el bautismo y se levanta del agua para vivir una nueva vida de lealtad a Dios. Los tres grandes poderes del cielo son testigos del acto, invisibles pero presentes.” La fe por la cual vivo, 146.

4. Características

A continuación se detallan las características de un auténtico bautismo bíblico, en lo que se refiere al proceso del rito:

1. AGUA ABUNDANTE

 “Bautizaba también Juan en Enón junto a Salim, porque había muchas aguas” Juan 3:23.

2. INTRODUCCION EN EL AGUA:

 Bautizante y bautizado

 “Y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y le bautizó” Hechos 8:38.

3. SALIDA DEL AGUA

 “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua” Mateo 3:16.

4. GOZO

 “Y como subieron del agua … se fue por su camino gozoso” Hechos 8:39.

“El bautismo es un rito muy sagrado e importante, y su significado debe comprenderse cabalmente. Significa arrepentirse del pecado, e iniciar una nueva vida en Cristo Jesús.” 2 Joyas de los Testimonios, 391.

5. Referencias

Los pasos previos al bautismo son muy importantes, para poder realizar este solemne acto con plena conciencia de la responsabilidad que se asume y en este sentido las Sagradas Escrituras nos presentan el encuentro de Felipe y el gobernador de la reina de Etiopía como una ilustración muy adecuada, en líneas generales:

• Búsqueda de las almas: “Empero el ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el mediodía, al camino que desciende de Jerusalén a Gaza …” Hechos 8:26.

• Persona interesada: “… y he aquí un etiope … y había venido a adorar a Jerusalén” Hechos 8:27.

• Estudio de la Palabra: “…leyendo el profeta Isaías” Hechos 8:28.

• Dirección divina: “Y el Espíritu dijo a Felipe: Llégate y júntate a este carro” Hechos 8: 29.

• Oferta de explicación: “…entiendes lo que lees?” Hechos 8:30.

• Aceptación de la oferta: “…Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese, y se sentase con él” Hechos 8:31.

• Tema central: El plan de salvación: “… Como oveja a la muerte fue llevado…” Hechos 8:32.

• Preguntas acerca del tema: “Y respondiendo el eunuco a Felipe, dijo: … de quién el profeta dice esto? De sí mismo, o de otro alguno?” Hechos 8:34.

• Estudio sistemático: “Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anuncio el evangelio de Jesús.” Hechos 8:35.

• Solicitud de bautismo: “Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua; y dijo el eunuco: He aquí agua; qué impide que yo sea bautizado” Hechos 8:36.

• Evaluación del solicitante: “Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes…” Hechos 8:37.

• Declaración de votos: “… Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios” Hechos 8:37.

• Bautismo: “Y mando parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y le bautizó” Hechos 8:38.

“Los que son bautizados en el triple nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, al comienzo mismo de su vida cristiana declaran públicamente que han abandonado el servicio de Satanás y que han llegado a ser miembros de la familia real, hijos del Rey celestial.” 2 Joyas de los Testimonios, 339.

6. Comentarios

“En nuestro bautismo nos comprometemos a romper toda relación con Satanás y sus instrumentos, y a poner corazón, mente y alma en la obra de extender el reino de Dios. Todo el cielo está en acción para este propósito. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se han comprometido a cooperar con los instrumentos humanos santificados. Si somos leales a nuestro voto, se abre para nosotros una puerta de comunicación con el cielo: una puerta que ninguna mano humana ni instrumento satánico puede cerrar (RH 17-5-1906).

Muchos son sepultados vivos.

El nuevo nacimiento es una experiencia rara en esta época del mundo. Esta es la razón por la que hay tantas perplejidades en las iglesias. Muchos, muchísimos, que pretenden tener el nombre de Cristo no están santificados, y son impíos. Han sido bautizados, pero fueron sepultados vivos. No murió el yo, y por lo tanto no renacieron a una nueva vida en Cristo (MS 148, 1897).

(2 Cor. 6: 17.) En el bautismo no hay graduación.

Toda oportunidad, toda ventaja, todo privilegio nos han sido dados para que ganemos una rica experiencia cristiana; pero no aprendemos todo de una sola vez; debe haber un crecimiento. Muchos, después de aprender un poco en la escuela, piensan que están listos para graduarse; piensan que saben todo lo que es digno de saberse. No debemos pensar que tan pronto como somos bautizados estamos listos para graduarnos era la escuela de Cristo. Cuando hemos aceptado a Cristo, y en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo nos hemos comprometido a servir a Dios, el Padre, a Cristo y al Espíritu Santo -los tres signatarios y potestades del cielo-, ellos se comprometen a que toda capacidad nos será dada si cumplimos con nuestros votos bautismales de salir “de en medio de ellos” y de apartarnos y no tocar “lo inmundo”. Cuando somos leales a nuestros votos, él dice: “Yo os recibiré” (MS 85, 190 l).

7. Conclusión

“Cuando los cristianos se someten al solemne rito del bautismo, el Señor registra el voto que hacen de serle fieles. Este voto es su juramento de lealtad. Son bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Así están unidos con los tres grandes poderes del cielo. Se comprometen a renunciar al mundo para observar las leyes del reino de Dios. Por lo tanto, han de andar en novedad de vida. No han de seguir más las tradiciones de los hombres. No han de seguir por más tiempo métodos deshonestos. Han de obedecer los estatutos del reino del cielo. Han de buscar el honor de Dios. Si son fieles a su voto, serán provistos de gracia y poder que los habilitará para cumplir con toda justicia. “A todos los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre…

Todos los que entran en la nueva vida deben comprender, antes de su bautismo, que el Señor exige afectos indivisos. . . La práctica de la verdad es esencial. El llevar frutos testifica del carácter del árbol. Un buen árbol no puede llevar malos frutos. La línea demarcatoria será sencilla y distinta, entre los que aman a Dios y guardan sus mandamientos por una parte, y los que no lo aman y descuidan sus preceptos, por la otra. Se necesita una conversión cabal…

Todos lo que estudian la vida de Cristo y practican sus enseñanzas, vendrán a ser como Cristo. Su influencia será como la de él. Revelarán sanidad de carácter. Mientras andan en la humilde senda de la obediencia, haciendo la voluntad de Dios, ejercen una influencia que se hace sentir en favor del progreso de la causa de Dios y la sana pureza de su obra. En estas almas cabalmente convertidas, el mundo debe ver un testimonio del poder santificador de la verdad sobre el carácter humano.

El conocimiento de Dios y de Jesucristo, expresado en el carácter, los exalta sobre todo lo que se estima en la tierra o en el cielo. Es la educación más elevada que haya. Es la llave que abre los portales de la ciudad celestial. Es propósito de Dios que todos los que se visten de Cristo por el bautismo posean este conocimiento. Y los siervos de Dios tienen el deber de presentar a estas almas el privilegio de su alta vocación en Cristo Jesús.

Después que el alma creyente ha recibido el rito del bautismo debe recordar que ha sido dedicada a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo…

Todos los que estudian la vida de Cristo y practican su enseñanza llegarán a ser como Cristo. Su influencia será como la suya. Manifestarán solidez de carácter. Están establecidos en la fe y no serán vencidos por el diablo a causa de la vanidad o el orgullo. Tratan de andar por la humilde senda de la obediencia, y procuran hacer la voluntad de Dios. Su carácter ejerce una influencia que promueve el progreso de la causa de Dios y contribuyen a mantener su obra en una saludable pureza. . .

En estas almas cabalmente convertidas el mundo encuentra testigos del poder santificador de la verdad sobre el carácter humano. Mediante ellas Cristo da a conocer a todos su carácter y su voluntad. En la vida de los hijos de Dios se manifiesta la bendición que recibe cuando se sirve al Señor, y lo opuesto de esto se advierte en los que no observan sus mandamientos. La línea de demarcación es bien clara. Todos los que obedecen los mandamientos de Dios son guardados por su gran poder en medio de la influencia corruptora de los transgresores de su ley. Desde el súbdito más humilde hasta el que ocupa la posición de confianza más elevada, todos son guardados por el poder de Dios por medio de la fe en la salvación

Desde entonces en adelante el creyente debe tener presente que está dedicado a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo. Debe subordinar a esta nueva relación, todas las consideraciones mundanales. Ha declarado públicamente que ya no vive en orgullo y complacencia propia, Ya no ha de vivir en forma descuidada e indiferente. Ha hecho un pacto con Dios. Ha muerto al mundo, debe vivir para Dios y dedicarle toda la capacidad que le confió, sin perder jamás de vista el hecho de que lleva la firma de Dios; es un súbdito del reino de Cristo, participante de la naturaleza divina. Debe entregar a Dios todo lo que es y todo lo que tiene, empleando sus dones para gloria de su nombre.

Las obligaciones del pacto espiritual que se hace en el bautismo son mutuas. Mientras los seres humanos desempeñen su parte con obediencia ferviente, tendrán derecho a orar: “Sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel” (1 Rey. 18: 36). El hecho de que habéis sido bautizados en el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, es una garantía de que si pedís su ayuda, estas potestades os ayudarán en toda emergencia. El Señor oirá y contestará las oraciones de los que le siguen sinceramente, llevan el yugo de Cristo y en su escuela aprenden a ser mansos y humildes.” Evangelismo, 226, 227, 230, 232.

El Nuevo nacimiento

1. Principio

Creemos que un ser humano que entrega su vida a Jesucristo y le acepta como su Salvador personal experimentará el nuevo nacimiento. Juan 1:12-13.

“Cuando el Espíritu de Dios se posesiona del Corazón, transforma la vida. Los pensamientos pecaminosos son puestos a un lado, las malas acciones son abandonadas; el amor, la humildad y la paz, reemplazan a la ira, la envidia y las contenciones. La alegría reemplaza a la tristeza, y el rostro refleja la luz del cielo. … La bendición viene cuando por la fe el alma se entrega a Dios. Entonces ese poder que ningún ojo humano puede ver, crea un nuevo ser a la imagen de Dios.” El Deseado de Todas las Gentes, 144.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

“El contraste entre lo que eran antes y lo son ahora será muy claro e inequívoco. …

“En el corazón regenerado por la gracia divina, el amor es el móvil de las acciones.” El Camino a Cristo, 58, 59.

“En el nuevo nacimiento el corazón viene a quedar en armonía con Dios, al estarlo con su ley. Cuando se ha efectuado este gran cambio en el pecador, entonces ha pasado de la muerte a la vida, del pecado a la santidad, de la transgresión y rebelión a la obediencia y a la lealtad. Terminó su antigua vida de separación con Dios; y comenzó la nueva vida de reconciliación, fe y amor.” El Conflicto de los Siglos, 521.

“La regeneración es el único sendero que da acceso a la ciudad de Dios.” 3 Joyas de los Testimonios, 292. Juan 3:3-8; 1:12, 13; 1 Pedro 1:23; Santiago 1:18; 2 Pedro 1:3, 4.

2. Introducción

La condición natural del ser humano se encuentra detalladamente descrita en Romanos 3:10 –12 “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios; todos se apartaron a una fueron hechos inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno”. Esta descripción es desesperante, pues en la persona humana sólo se encuentra:

• Injusticia

• Falta de conocimiento

• Desinterés por Dios

• Separación de Dios

• Inutilidad

• Maldad

De acuerdo a la cita bíblica no hay excepciones, ya que ‘no hay ni aun uno’ que actúa bien en su condición carnal, pues todos los seres humanos pecan, de acuerdo con Romanos 5:12 “…como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así paso a todos los hombres, pues que todos pecaron”.

El ser humano es incapaz de cambiar su naturaleza y condición: “Mudará el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas? Así también podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal” Jeremías 13:23 y ante esta situación sólo existe una opción de acuerdo con Mateo 1:21 “…y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.

“Por naturaleza, el corazón es malo, …ningún invento humano puede hallar un remedio para el alma pecaminosa.” El Deseado de Todas las Gentes, 143.

3. Definición

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” Juan 3:3. El nuevo nacimiento es la única forma en podremos ser idóneos como ciudadanos del reino de Dios. A través de Jesucristo este milagro se lleva a cabo en el ser humano: “Mas a todos los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios” Juan 1:12, 13. Así pues, cada persona debe nacer de nuevo en Cristo por medio del ‘agua’ y del ‘Espíritu’ Juan 3:5 “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.

A continuación se presenta un paralelismo entre los dos nacimientos que envuelven la vida de un cristiano:

Es importante tomar en consideración la parte que le corresponde al ser humano en esta experiencia: “Mas a todos los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre” Juan 1:12. La aceptación de Cristo como Salvador personal es fundamental para que el nuevo nacimiento se realice en el individuo, pues “…en ningún otro hay salvación: porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” Hechos 4:12.

La transformación a llevar a cabo a través del nuevo nacimiento es absolutamente completa: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” 2 Corintios 5:17. Pero, esta experiencia es inaccesible a la compresión intelectual del ser humano, ya que “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez. El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de donde viene, ni a dónde vaya; así es todo aquel que es nacido del Espíritu” Juan 3:7, 8.

“Se oye el viento entre las ramas de los árboles, por el susurro que produce en las hojas y las flores; sin embargo es invisible, y nadie sabe de dónde viene ni adónde va. Así sucede con la obra del Espíritu Santo en el corazón. Es tan inexplicable como los movimientos del viento.” El Deseado de Todas las Gentes, 143, 144.

4. Características

La verdadera conversión o nuevo nacimiento produce unos resultados visibles, los cuales se presentan a continuación:

• VIDA

 “Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo …” Efesios 2:5.

• AMOR

 “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte” 1 Juan 3:14.

• DIRECCIÓN DIVINA

 “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios” Romanos 8:14.

• SEGURIDAD

 “Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios” Romanos 8:16.

• FRUTOS

 “Así que, por sus frutos los conoceréis” Mateo 7:20 y Gálatas 5:22, 23.

• OBEDIENCIA

 “Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos …” 1 Juan 5:3

• PREDICACIÓN

 “Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti” Salmo 51:13.

• VICTORIA

 “Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo: y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe” 1 Juan 5:4.

“Cuando el Espíritu de Dios se posesiona del corazón, transforma la vida. Los pensamientos pecaminosos son puestos a un lado, las malas acciones son abandonadas; el amor, la humildad y la paz, reemplazan a la ira, la envidia y las contenciones. La alegría reemplaza la tristeza, y el rostro refleja la luz del cielo. Nadie ve la mano que alza la carga, ni contempla la luz que desciende de los atrios celestiales. La bendición viene cuando por la fe el alma se entrega a Dios. Entonces ese poder que ningún ojo humano puede ver, crea un nuevo ser a la imagen de Dios.” El Deseado de Todas las Gentes, 144.

5. Referencias

En la primera epístola del apóstol Juan, se detalla en una forma muy hermosa el efecto que tiene en el ser humano ‘nacido de Dios’.

1. JUSTICIA DIVINA

 “Si sabéis que él es justo, saber también que cualquiera que hace justicia, es nacido de él” 1 Juan 2:29.

2. NO SE PRACTICA EL PECADO

 “Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios” 1 Juan 3:9.

3. AMOR Y CONOCIMIENTO DIVINO

 “Carísimos, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios” 1 Juan 4:7.

4. CREENCIA EN CRISTO

 “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios: y cualquiera que ama al que ha engendrado, ama también al que es nacido de él” 1 Juan 5:1.

5. FE VICTORIOSA

 “Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo: y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe” 1 Juan 5:4.

6. ATENCION

 “Sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca; mas el que es engendrado de Dios, se guarda a sí mismo …” 1 Juan 5:18.

7. SALVAGUARDIA

 “Sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca; mas el que es engendrado de Dios, se guarda a sí mismo, y el maligno no le toca” 1 Juan 5:18.

“Por los méritos de Cristo puede restablecerse la armonía entre el hombre y su Creador. Su corazón debe ser renovado por la gracia divina; debe recibir nueva vida de lo alto. Este cambio es el nuevo nacimiento, sin el cual, según expuso Jesús, nadie ‘puede ver el reino de Dios’ (Juan 3:3).” El Conflicto de los Siglos, 520, 521.

6. Comentarios

“Los que reciben la verdad adquieren tal fe, que actúa por amor y purifica todo el ser, que los conduce a una acción decidida. Por esto la verdad es santificadora. Su poder transformador se advierte en el carácter. Al ser admitido en el santuario interior, no actúa en la superficie, dejando el corazón irregenerado; tampoco se limita a agitar las emociones, descuidando el buen juicio y la voluntad; al contrario, desciende hasta las profundidades de la naturaleza para producir una acción armónica de todo el ser.

La obra del que pasa por la experiencia de la verdadera conversión es diligente. Procede como Cristo lo hizo. Ya no vive más para sí mismo, sino enteramente para el Señor. Está perdido para el mundo, porque ahora su vida está escondida con Cristo en Dios. Como resultado, el yo deja de tener supremacía. La luz que brilla desde la cruz del Calvario lo sostiene con sus rayos, y el Espíritu toma todo lo que pertenece a Cristo. Su propósito es darlo a conocer en forma tan atractiva para que la luz logre tener un efecto transformador en sus hábitos y prácticas, y además, le permite testificar de que es una nueva criatura en Cristo.” Recibiréis poder, 172.

“La religión proveniente de Dios es la única que nos puede conducir a él. Para servirle convenientemente es necesario haber nacido del Espíritu divino.” 3 Joyas de los Testimonios, 356.

“Por el simple hecho de creer en Dios, el Espíritu Santo ha engendrado una vida nueva en el corazón. Sois como un niño nacido en la familia de Dios, y él os ama como a su Hijo.” El Camino a Cristo, 54, 55.

“La fuente del corazón debe ser purificada antes que los raudales puedan ser puros. El que está tratando de alcanzar el cielo por sus propias obras observando la ley, está intentando lo imposible. No hay seguridad para el que tenga sólo una religión legal, sólo una forma de la piedad. La vida del cristiano no es una modificación o mejora de la antigua, sino una transformación de la naturaleza. Se produce una muerte al yo y al pecado, y una vida enteramente nueva. Este cambio puede ser efectuado únicamente por la obra eficaz del Espíritu Santo.” El Deseado de Todas las Gentes, 143.

7. Conclusión

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. (Juan 3:3.)

Nicodemo ocupaba un puesto elevado y de confianza en la nación judía… Como otros, había sido conmovido por las enseñanzas de Jesús… Las lecciones que habían caído de los labios del Salvador le habían impresionado grandemente, y quería aprender más de estas verdades maravillosas.

Nicodemo había venido al Señor pensando entrar en una discusión con él, pero Jesús descubrió los principios fundamentales de la verdad. Dijo a Nicodemo: No necesitas conocimiento teórico tanto como regeneración espiritual. No necesitas que se satisfaga tu curiosidad, sino tener un corazón nuevo. Debes recibir una vida nueva de lo alto, antes de poder apreciar las cosas celestiales.

El cambio de corazón representado por el nuevo nacimiento puede realizarse únicamente por la obra efectiva del Espíritu Santo… El orgullo y el amor propio resisten al Espíritu de Dios; cada inclinación natural del alma se opone al cambio que transforma la altivez y el orgullo en la mansedumbre y humildad de Cristo. Pero si hemos de caminar en la senda de la vida eterna no debemos prestar oído al susurro del yo… Al recibir la luz divina y cooperar con las inteligencias celestiales, nacemos de nuevo, liberados de la corrupción del pecado por el poder de Cristo.

El tremendo poder del Espíritu Santo obra una transformación entera en el carácter del agente humano, convirtiéndolo en una nueva criatura en Cristo Jesús… Las palabras y acciones expresan el amor del Salvador. No hay competencia por el lugar más alto. Se renuncia al yo. El nombre de Jesús está escrito en todo lo que se dice y hace.

¿No es la renovación del hombre el mayor milagro que puede hacerse? ¿Qué no puede hacer el agente humano que por fe se aferra del poder divino?” Dios nos cuida, 82.

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